Chiles en nogada: tradición, historia y orgullo mexicano
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° Con más de 20 años preparando este emblemático platillo en Ciudad Juárez, Malú Álvarez comparte una receta que heredó de su tía Lolis y que hoy representa para ella una forma de mantener vivas las raíces, la historia y el orgullo de ser mexicana
Ciudad Juárez.– Septiembre tiene sabor a México y pocos platillos representan con tanta fuerza las fiestas patrias como los tradicionales chiles en nogada, una preparación en la que convergen historia, gastronomía, identidad y los colores de la Bandera Nacional.
En esta temporada, Malú Álvarez comparte no solamente su manera de prepararlos, sino también la historia familiar que durante más de dos décadas ha acompañado a este platillo en Ciudad Juárez.
La tradición más difundida ubica el origen de los chiles en nogada en Puebla, alrededor de 1821, año de la consumación de la Independencia de México.
De acuerdo con el relato popular, habrían sido preparados en honor a Agustín de Iturbide, incorporando los colores verde, blanco y rojo.
El chile poblano representa el verde; la nogada, elaborada principalmente con nuez, aporta el blanco; mientras que los granos de granada brindan el característico rojo que convierte al platillo en una verdadera postal gastronómica de México.
Sin embargo, la propia tradición culinaria reconoce que algunos detalles de esta historia no han sido plenamente comprobados documentalmente y existen antecedentes de preparaciones con chiles y salsas elaboradas con nuez anteriores a 1821.
Para Malú Álvarez, más allá de la discusión sobre su origen exacto, los chiles en nogada representan una conexión directa con las raíces mexicanas.
“Para mí, los chiles en nogada representan mucho más que una receta. Me siento muy orgullosa de ser mexicana y de poder representar, a través de este platillo, una parte de nuestra historia y de nuestra riqueza culinaria”.
Una receta heredada con cariño
Su historia personal con este platillo comenzó gracias a su querida tía Lolis, de quien aprendió la preparación y los secretos de la receta.
Con el paso de los años, Malú fue incorporando algunos detalles propios hasta convertirla en una preparación con identidad personal.
“Desde entonces les he puesto un poquito de mi gusto, de mi experiencia y, sobre todo, muchísimo amor”, comparte.
Han transcurrido más de 20 años desde que comenzó a preparar chiles en nogada en Ciudad Juárez, tiempo durante el cual ha podido compartirlos con numerosas familias y comensales que esperan su llegada durante la temporada de septiembre.
Y aunque asegura haber probado excelentes versiones en reconocidos restaurantes, considera que los suyos poseen características particulares que los distinguen.
Una de ellas es su tamaño.
Los chiles que prepara pueden superar el medio kilogramo por pieza, además de llevar detrás un cuidadoso proceso de elaboración, entusiasmo y dedicación.
“Me gusta pensar que los míos son muy especiales. Son grandes, de más de medio kilo, y están preparados con mucho entusiasmo, dedicación y, sobre todo, muchísimo amor”, señala.
Cocinar también es conservar la historia
Para Malú, la cocina mexicana trasciende los ingredientes y las técnicas.
Preparar un platillo tradicional implica también preservar una herencia cultural y transmitirla a nuevas generaciones.
“Cocinar no es solamente preparar alimentos. Es conservar una tradición, compartirla y mantener viva una parte de nuestra historia”, expresa.
Cada chile poblano, cada porción de nogada y cada semilla de granada adquieren así un significado especial durante las celebraciones patrias.
“Cada vez que preparo un chile en nogada recuerdo todo lo que representa; nuestra Independencia, nuestras raíces, nuestra cultura y el orgullo tan grande que siento de ser mexicana”.
Después de más de dos décadas compartiendo esta tradición desde Ciudad Juárez, Malú Álvarez resume en una frase el sentimiento que acompaña cada uno de sus platillos:
“Preparar y compartir un chile en nogada es una manera de decir: amo a mi país y me siento profundamente orgullosa de sus tradiciones”.
Así, en pleno mes patrio, los chiles en nogada vuelven a la mesa no solamente como uno de los grandes referentes de la cocina mexicana, sino como una tradición que continúa transmitiéndose de generación en generación, llevando consigo sabores, recuerdos familiares y una profunda identidad nacional.