La Fuente Dominical
LA CAPITAL

LA CAPITAL

Las jornadas villistas que se realizan año con año para conmemorar la muerte del Centauro del Norte en aquella fiera emboscada ocurrida hace 101 años en la esquina de Gabino Barrera y Juárez, ahora sí que  convirtieron a Hidalgo del Parral, el viejo pueblo colonial fundado en 1631, en la capital del mundo. Además de los fanáticos villistas que congestionan las calles parralenses y agotaron los dulces de la gota de miel, fue invadido por todo tipo de personajes, muchos que el general Pancho Villa hubiera fusilado de inmediato por robarle a los pobres, robarse lo robado, lucrar con los alimentos sagrados, acaparar tierras y tantas cosas como el consumo de alcohol, algo que detestaba y que en estos eventos es común. No es necesario poner nombres, solitos difunden en sus redes la visita a la capital del mundo como si fuera un máximo logró. Pero no tiene idea de lo que fue la guerra civil a la que le tocó ir a Pancho Villa seguido de miles de chihuahuenses que derramaron su sangre. Pero para que algo aprendan, en La Fuente, El Zorro y el Bisonte, les contamos un poco de lo que fue el Centauro. Fue un hombre originario de San Juan del Río, Durango, que nació bajo el nombre de Doroteo Arango, Villa el 5 de junio de 1878 en el rancho “La Coyotada”. La famosa Hacienda donde al pie de una fogata encendida en cualquier lugar, el contaba que siendo adolescente, defendió a balazos la honra de su hermana, hechos que lo lanzaron a llevar una vida de bandido por amplias regiones del norte de México, principalmente Chihuahua  y Durango. Doroteo fue de padres campesinos y pobres, su vida antes de la Revolución transcurrió en la miseria y después fue a salto de mata tras convertirse en bandolero y cometer numerosos actos de abigeato. Sin embargo, tras ser reclutado por Abraham González para iniciar el levantamiento armado del 20 de noviembre de 1910, fue perdonado de sus pecados como lo hace hoy en día Lopitosh con los priístas y panistas que se suman a Morena. Ya en pie de guerra, Villa llegaría a marcar el rumbo que tomó la Revolución mexicana. Sus conocimientos de las regiones serranas donde alguna vez se ocultaba, le dieron ventaja a la hora de pelear y ganar las batallas claves para el triunfo de la Revolución Mexicana, esa cuyos postulados le sirvieron al PRI de bandera para gobernar 70 años México y que ahora dejan en el olvido para reelegir a Alito Moreno como su líder. Esa misma guerra a la que Lópitosh llama en su campaña de marketing político, la tercera transformación. A esa guerra civil que provocó cambios en el país. Pancho le aportó triunfos militares. Quieran o no algunos anti villistas reaccionarios, fue clave en la toma de Juárez en 1911, que propició la caída de la dictadura de Porfirio Díaz, y pieza fundamental para derrotar al usurpador Victoriano Huerta con la toma de Torreón y Zacatecas– y en el ente político como gobernador de Chihuahua. La victoria y personalidad para dirigir a su ejército, así como el trato a los caciques y a la gente del pueblo, le genera desde hace décadas un culto a su personalidad que va en aumento al paso de los años y que concentra en Parral el máximo fervor. “Parral me gusta hasta pa’ morirme”, decía el general Francisco Villa y ese dicho lo tienen bien presente los parralenses. Ahí, el viejo adagio que alguna vez pronunció, se cumplió el 20 de julio de 1923, Ese día, el automóvil Dodge Brothers que conducía el mismo centauro, avanzaba lentamente por las calles vacías cuando un hombre les salió al paso en la esquina de Juárez y Barreda, levanta la mano y tras quitarse el sombrero saluda a los tripulantes con el viejo grito de guerra de la División del Norte: ¡‘Viva Villa’!. Era la señal para que un grupo armado, que ya lo cazaba desde días antes, se interpusiera en el trayecto del automóvil que conducía el propio Villa. Los pistoleros descargaron una ráfaga de proyectiles expansivos y tras la infernal balacera, Villa quedó muerto al volante y enseguida de él, sus leales escoltas. Ahí nació la leyenda y la fascinación por Pancho Villa que trasciende generaciones que provoca que Parral cada año, sea la capital del mundo y dónde parece que el general Villa sigue galopando.

Reporte de Puentes

  • Americas: 40 mins
  • Santa Fe: 65 mins
  • Zaragoza: 40 mins
  • Santa Teresa: 50 mins

Última actualización: Domingo 21 Julio 2024, 09:45:02

Mi Pódium

Por Osbaldo Salvador Ang

Lo más visto
LA CAPITAL

LA CAPITAL

Las jornadas villistas que se realizan año con año para conmemorar la muerte del Centauro del Norte en aquella fiera emboscada ocurrida hace 101 años en la esquina de Gabino Barrera y Juárez, ahora sí que  convirtieron a Hidalgo del Parral, el viejo pueblo colonial fundado en 1631, en la capital del mundo. Además de los fanáticos villistas que congestionan las calles parralenses y agotaron los dulces de la gota de miel, fue invadido por todo tipo de personajes, muchos que el general Pancho Villa hubiera fusilado de inmediato por robarle a los pobres, robarse lo robado, lucrar con los alimentos sagrados, acaparar tierras y tantas cosas como el consumo de alcohol, algo que detestaba y que en estos eventos es común. No es necesario poner nombres, solitos difunden en sus redes la visita a la capital del mundo como si fuera un máximo logró. Pero no tiene idea de lo que fue la guerra civil a la que le tocó ir a Pancho Villa seguido de miles de chihuahuenses que derramaron su sangre. Pero para que algo aprendan, en La Fuente, El Zorro y el Bisonte, les contamos un poco de lo que fue el Centauro. Fue un hombre originario de San Juan del Río, Durango, que nació bajo el nombre de Doroteo Arango, Villa el 5 de junio de 1878 en el rancho “La Coyotada”. La famosa Hacienda donde al pie de una fogata encendida en cualquier lugar, el contaba que siendo adolescente, defendió a balazos la honra de su hermana, hechos que lo lanzaron a llevar una vida de bandido por amplias regiones del norte de México, principalmente Chihuahua  y Durango. Doroteo fue de padres campesinos y pobres, su vida antes de la Revolución transcurrió en la miseria y después fue a salto de mata tras convertirse en bandolero y cometer numerosos actos de abigeato. Sin embargo, tras ser reclutado por Abraham González para iniciar el levantamiento armado del 20 de noviembre de 1910, fue perdonado de sus pecados como lo hace hoy en día Lopitosh con los priístas y panistas que se suman a Morena. Ya en pie de guerra, Villa llegaría a marcar el rumbo que tomó la Revolución mexicana. Sus conocimientos de las regiones serranas donde alguna vez se ocultaba, le dieron ventaja a la hora de pelear y ganar las batallas claves para el triunfo de la Revolución Mexicana, esa cuyos postulados le sirvieron al PRI de bandera para gobernar 70 años México y que ahora dejan en el olvido para reelegir a Alito Moreno como su líder. Esa misma guerra a la que Lópitosh llama en su campaña de marketing político, la tercera transformación. A esa guerra civil que provocó cambios en el país. Pancho le aportó triunfos militares. Quieran o no algunos anti villistas reaccionarios, fue clave en la toma de Juárez en 1911, que propició la caída de la dictadura de Porfirio Díaz, y pieza fundamental para derrotar al usurpador Victoriano Huerta con la toma de Torreón y Zacatecas– y en el ente político como gobernador de Chihuahua. La victoria y personalidad para dirigir a su ejército, así como el trato a los caciques y a la gente del pueblo, le genera desde hace décadas un culto a su personalidad que va en aumento al paso de los años y que concentra en Parral el máximo fervor. “Parral me gusta hasta pa’ morirme”, decía el general Francisco Villa y ese dicho lo tienen bien presente los parralenses. Ahí, el viejo adagio que alguna vez pronunció, se cumplió el 20 de julio de 1923, Ese día, el automóvil Dodge Brothers que conducía el mismo centauro, avanzaba lentamente por las calles vacías cuando un hombre les salió al paso en la esquina de Juárez y Barreda, levanta la mano y tras quitarse el sombrero saluda a los tripulantes con el viejo grito de guerra de la División del Norte: ¡‘Viva Villa’!. Era la señal para que un grupo armado, que ya lo cazaba desde días antes, se interpusiera en el trayecto del automóvil que conducía el propio Villa. Los pistoleros descargaron una ráfaga de proyectiles expansivos y tras la infernal balacera, Villa quedó muerto al volante y enseguida de él, sus leales escoltas. Ahí nació la leyenda y la fascinación por Pancho Villa que trasciende generaciones que provoca que Parral cada año, sea la capital del mundo y dónde parece que el general Villa sigue galopando.

Epigrama

Epigrama

Un testigo protegido

que a Corral ya le dio miedo 

-casi un año detenido-

es su examigo Pinedo…


 

FUE EL CARNICERO UNA VEZ

¿MAÑANA SERÁ LA RES?

Meme del día
[Un batidero el asunto de la balacera afuera del cereso]

[Un batidero el asunto de la balacera afuera del cereso]

Andan diciendo que además del Municipal de Chihuahua detenido por la balacera que ocurrió afuera del penal de Aquiles Serdán, el jueves pasado, también hay personal del sistema penitenciario bastante metido en el asunto.

Para empezar, personal del cereso permitió que una camioneta particular, con placas sobrepuestas y gente armada, en este caso, el policía municipal de Chihuahua, Martín Eduardo González López, entrara hasta el estacionamiento privado del reclusorio, para recoger al reo recién liberado, Manuel Villicaña Pacheco, alias Chuy El Largo.

Dicen que los custodios de la caseta abrían recibido la orden de alguien de más arriba para que dejaran entrar la camioneta Durango, color blanco, para que la abordara Chuy El Largo en cuanto saliera.

En las imágenes que la misma Secretaría de Seguridad Pública del Estado filtró, claro, editadas y solo las que les convenía, se alcanza a ver que la unidad Durango sale del reclusorio y en ese momento se arma la balacera que dejó como saldo tres muertos y herido el policía municipal, bueno, ya casi ex policía, porque está detenido y como quien dice en trámites su baja de la corporación, al menos eso dijeron.

Por cierto, anda el rumor que quieren poner al policía como una víctima más de la balacera, ósea, como si fuera una inocente palomita, cuando la realidad es otra, al menos es lo que se comenta.

Así que a ver en qué queda este asunto, porque hay algunos involucrados que buscarán salir librados, que al fin y al cabo la soga se revienta por lo más delgado. ¿A poco no?