EL CONSEJO

EL CONSEJO

La carrera por el 2027 ha comenzado oficialmente para Marco Bonilla. Tras solicitar licencia indefinida a principios de octubre y dejar el despacho municipal en las manos de su suplente, René Chavira Venzor, el exalcalde capitalino no ha perdido el tiempo en la construcción de su cuarto de guerra. La reciente conformación de su autodenominado "Consejo Político" envía un mensaje claro de que busca aglutinar a todas las fuerzas, corrientes y exgobernantes posibles de cara a su próximo proyecto electoral. Sin embargo,en su intento por sentar a todas las expresiones de poder en una misma mesa, Bonilla parece haber abierto la puerta a fantasmas del pasado que amenazan con desestabilizar su propio frente. En la lista de este selecto grupo de asesores destacan figuras de innegable colmillo y peso específico: el exgobernador José Reyes Baeza, el senador Mario Vázquez Robles, y exalcaldes como Juan Blanco y Ricardo Cano. Hasta ahí, la estrategia de sumar capitales parece impecable. Pero la verdadera polémica estalla con la inclusión de un nombre que, para el panismo tradicional, es sinónimo de división y derrota:Carlos Borruel. La decisión de involucrar a quien fuera el protagonista de una de las fracturas más dolorosas del partido y artífice de la debacle electoral por la gubernatura en 2010, ha dejado a la militancia rascándose la cabeza y cuestionando seriamente el criterio de los estrategas bonillistas. Para los analistas del ajedrez local, sentar a Borruel en el mismo consejo donde figuran aquellos a los que alguna vez confrontó y desplazó, más que un ejercicio de madurez política y pluralidad, parece una auténtica bomba de tiempo. Resulta un contrasentido que Bonilla, quien necesita proyectar unidad absoluta,certidumbre y fortaleza institucional para el 2027, decida cobijar en su círculo íntimo a un perfil históricamente asociado con el choque de trenes interno y el pragmatismo sin escrúpulos. Si la intención era coleccionar a todos los exalcaldes para la foto de unidad, el costo político de rehabilitar la figura de Borruel podría salirle mucho más caro que los supuestos beneficios que este promete aportar. En política hay sumas que restan, y el panismo chihuahuense sabe por amarga experiencia que Borruel es especialista en dejar las cuentas en números rojos.

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Última actualización: Domingo 08 Noviembre 2026, 09:45:02

Mi Pódium

Por Osbaldo Salvador Ang

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LOS CAZA

LOS CAZA

Es domingo que ya huele a navidad, pensó La Fuente. Volvió a despertar antes que el astro rey. Espera mermada la asistencia al War Room de La Opción de Chihuahua y justo cuando se disponía a moler el café, llegó El Cacahuate junto con Filemón y el Gato Kashín. Pronto molió y preparó una prensa francesa completa para que hubiera suficiente. 
Todos estaban ansiosos por participar, pues la semana estuvo intensa para el Partido Acción Nacional en la capital chihuahuita, la cual culminó con sesión de su consejo estatal sin la presencia de la gobernadora Maru Campos. 
El Cacahuate dijo que algunos panistas se están portando como caza recompensas y La Fuente mencionó de inmediato ca Bobba Fett, el caza recompensas que logra atrapar a Han Solo por encargo de Jabba The Hutt en Star Wars. Así que, el  análisis político de la semana está inspirado en tal personaje. 
Todas estuvieron de acuerdo. 
Y La Fuente sirvió el café como debe de ser: Caliente, amargo, fuerte y escaso. 

CALIENTE
En la lejana y turbulenta galaxia de la política chihuahuense, donde abundan los aprendices de Jedi y los señores oscuros del poder, la figura del diputado panista Jorge Soto no encaja en ninguno de los bandos ideológicos tradicionales. Su perfil se asemeja mucho más al de Boba Fett, el mítico cazarrecompensas de Star Wars que deambula por el universo ofreciendo sus servicios al mejor postor. Y es que, en los pasillos del poder estatal, Soto se ha consolidado precisamente como eso: un pistolero político a sueldo cuya lealtad tiene siempre un precio de mercado.

Al igual que el legendario mercenario de armadura mandaloriana, este legislador no basa sus victorias en discursos heroicos ni en grandes movilizaciones de masas. Su principal arma, y la que ha perfeccionado con una destreza quirúrgica a lo largo de los años, es el arte del chantaje y la presión calculada. Soto no busca ganar debates en la tribuna por convicción; busca encarecer su voto y su capital político para cobrar jugosas recompensas, demostrando que en el PAN local, la ideología es un estorbo cuando se trata de negocios.

AMARGO

La trayectoria de este peculiar cazarrecompensas no es producto de la casualidad, sino de un método de supervivencia muy particular. Quienes conocen sus inicios recuerdan que, desde sus tiempos como regidor, ha utilizado esta misma estrategia de "estira y afloja" para ir escalando posiciones sin ensuciarse en las urnas. Su carrera política no se construyó sobre la base del carisma, sino mediante la hábil extorsión que obliga a la cúpula y a los gobernantes en turno a cederle espacios a cambio de que baje sus armas en los momentos de crisis.


Sin embargo, todo buen mercenario sabe que la fuerza bruta sirve de poco si no está respaldada por una red de inteligencia y por información privilegiada. Mientras Boba Fett dependía de un sindicato de contrabandistas en los rincones más oscuros de la galaxia, Jorge Soto ha encontrado su propia mina de oro en una de las instituciones más delicadas y estratégicas de Chihuahua: la Auditoría Superior del Estado, el verdadero centro de mando desde donde opera su cacería.

Fuentes al interior del panismo aseguran que el diputado no necesita irrumpir por la fuerza en las dependencias para encontrar los puntos débiles de sus adversarios. Según cuentan, Soto tiene insertadas muy adentro de la Auditoría Superior del Estado a varias personas recomendadas directamente por él. Estos alfiles burocráticos funcionan como auténticos topos, escudriñando expedientes bajo el radar y protegiendo los intereses de su jefe a costa de la imparcialidad institucional.


FUERTE

Se rumora que la encomienda de estas piezas estratégicas en la ASE es clara y contundente: proveer al legislador de información exclusiva, confidencial y altamente explosiva. Con los reportes de observaciones financieras y posibles desvíos en la mano, Soto arma sus expedientes. Es entonces cuando el pistolero se sienta a la mesa, transformando esos datos comprometedores en su moneda de cambio favorita para poder "negociar" y extorsionar candidaturas, impunidad o cuotas de poder.

Curiosamente, la fría y calculadora reserva que debería caracterizar a un cazarrecompensas de su nivel suele desmoronarse cuando el escenario cambia de las oficinas del Congreso a las mesas de los bares. Quienes han tenido la oportunidad —o el infortunio— de compartir un rato con él, relatan que el legendario hermetismo del legislador es inversamente proporcional a la cantidad de alcohol que consume a lo largo de la noche.

El secreto a voces entre sus allegados es que, justo cuando pasa el cuarto o quinto trago, el ego del político mercenario traiciona al estratega. Es en ese punto exacto de la velada cuando Soto, desinhibido y con aires de grandeza, comienza a presumir abiertamente el calibre de su arsenal. Sin pudor alguno, se jacta ante sus contertulios del inmenso poder que tiene en sus manos gracias a los archivos clasificados que le filtran sus subordinados desde la Auditoría.


ESCASO
El remate de sus alardes etílicos es siempre una advertencia que hiela la sangre de la clase política local. Asegura, con soberbia, que esa información privilegiada compromete a mucha gente de todos los niveles, desde altos funcionarios hasta alcaldes y líderes de partido. Al final, como buen Boba Fett de la grilla chihuahuense, Jorge Soto ha dejado claro que no necesita ser querido para sobrevivir; le basta con saber exactamente dónde están enterrados los cadáveres para que el resto de la galaxia política le siga pagando sus facturas.


Sólo ellos tres estaban y nadie mas llegó. Decidieron desaryunay y La Fuente rellenó las tazas con el café dominical, el cual debe ser caliente, amargo, fuerte y escaso.

AL RELEVO

AL RELEVO

El relevo en el ONMPRI Chihuahua trae a los reflectores la figura de Ivón Salazar, una mujer que ha cimentado su carrera política en la disciplina partidista y el trabajo de base. Su paso como regidora en el municipio de Ojinaga demostró su capacidad para operar directamente en el territorio y mantener viva la presencia del priismo en una región fronteriza que exige resultados tangibles. Para un amplio sector de la militancia, Salazar no es una figura improvisada de escritorio, sino un cuadro forjado en la talacha diaria, de esos perfiles que han sostenido las estructuras operativas del partido incluso cuando los vientos dejaron de ser favorables para el tricolor. Esa misma lealtad institucional quedó grabada en el historial del partido durante el complicado proceso electoral de 2021. En un momento donde abanderar al PRI parecía más un acto de inmolación política que una verdadera oportunidad de triunfo, Salazar aceptó disciplinadamente convertirse en la candidata "de sacrificio" a la diputación local. Puso su capital político, su esfuerzo y su rostro en la boleta para defender los colores de un partido severamente castigado en las urnas, demostrando un nivel de compromiso y resistencia que muy pocos cuadros de primera línea quisieron asumir cuando el barco tricolor hacía agua por todas partes. Sin embargo, el gran lastre en la trayectoria de Salazar —y lo que genera mayor escepticismo dentro de las propias filas priistas— es su innegable y casi ciega obediencia a la figura de Graciela "Chela" Ortiz. En la política, la línea entre la disciplina institucional y la sumisión incondicional es muy delgada, y Salazar es percibida como una operadora sujeta permanentemente a los designios de la exsenadora. Asumir las riendas de las mujeres priistas en el estado bajo esta pesada sombra plantea una duda legítima: queda por ver si su liderazgo buscará una verdadera renovación y empoderamiento de la base, o si el organismo será utilizado simplemente como una sucursal más para que el grupo de Chela Ortiz siga controlando las cuotas y moviendo los hilos del partido a control remoto.

LA ALIANZA

LA ALIANZA

Durante el reciente Consejo Político Estatal del PAN, Alfredo Chávez fue directo al plantear los riesgos electorales de cara al 2027. El coordinador de la bancada panista advirtió que, de no consolidar una alianza firme con la ciudadanía, el partido corre el riesgo de perder frente a Morena, con las consecuencias institucionales y de seguridad que, según su perspectiva, esto implicaría para Chihuahua. Este discurso busca sentar las bases y justificar la necesidad de concretar coaliciones con otras fuerzas políticas, utilizando la advertencia sobre el avance de la oposición como el principal argumento para cohesionar a un partido que enfrenta evidentes retos internos. Un aspecto notable del encuentro fue la forma en que Chávez abordó las tensiones internas, particularmente tras los recientes reacomodos de grupos y corrientes. Al ser cuestionado sobre las fricciones en el Consejo, el legislador optó por normalizar la situación, argumentando que el debate intenso es una característica histórica de la identidad panista y un paso necesario para alcanzar una unidad real. Con esta postura, se intenta matizar las diferencias por los espacios de poder, presentándolas no como una fractura que complique la gestión de la dirigente Daniela Álvarez, sino como un ejercicio deliberativo habitual dentro de la institución. En el fondo, estas declaraciones también cumplieron el propósito de fortalecer la figura de Marco Bonilla, a quien Chávez destacó como el perfil idóneo para aglutinar las diversas visiones dentro del estado. El reto para Acción Nacional en los próximos meses será demostrar que, más allá del discurso preventivo contra sus adversarios políticos y la conciliación de sus propios grupos, mantienen la capacidad de generar acuerdos prácticos en beneficio de la ciudadanía.

EL CONSEJO

EL CONSEJO

La carrera por el 2027 ha comenzado oficialmente para Marco Bonilla. Tras solicitar licencia indefinida a principios de octubre y dejar el despacho municipal en las manos de su suplente, René Chavira Venzor, el exalcalde capitalino no ha perdido el tiempo en la construcción de su cuarto de guerra. La reciente conformación de su autodenominado "Consejo Político" envía un mensaje claro de que busca aglutinar a todas las fuerzas, corrientes y exgobernantes posibles de cara a su próximo proyecto electoral. Sin embargo,en su intento por sentar a todas las expresiones de poder en una misma mesa, Bonilla parece haber abierto la puerta a fantasmas del pasado que amenazan con desestabilizar su propio frente. En la lista de este selecto grupo de asesores destacan figuras de innegable colmillo y peso específico: el exgobernador José Reyes Baeza, el senador Mario Vázquez Robles, y exalcaldes como Juan Blanco y Ricardo Cano. Hasta ahí, la estrategia de sumar capitales parece impecable. Pero la verdadera polémica estalla con la inclusión de un nombre que, para el panismo tradicional, es sinónimo de división y derrota:Carlos Borruel. La decisión de involucrar a quien fuera el protagonista de una de las fracturas más dolorosas del partido y artífice de la debacle electoral por la gubernatura en 2010, ha dejado a la militancia rascándose la cabeza y cuestionando seriamente el criterio de los estrategas bonillistas. Para los analistas del ajedrez local, sentar a Borruel en el mismo consejo donde figuran aquellos a los que alguna vez confrontó y desplazó, más que un ejercicio de madurez política y pluralidad, parece una auténtica bomba de tiempo. Resulta un contrasentido que Bonilla, quien necesita proyectar unidad absoluta,certidumbre y fortaleza institucional para el 2027, decida cobijar en su círculo íntimo a un perfil históricamente asociado con el choque de trenes interno y el pragmatismo sin escrúpulos. Si la intención era coleccionar a todos los exalcaldes para la foto de unidad, el costo político de rehabilitar la figura de Borruel podría salirle mucho más caro que los supuestos beneficios que este promete aportar. En política hay sumas que restan, y el panismo chihuahuense sabe por amarga experiencia que Borruel es especialista en dejar las cuentas en números rojos.

Epigrama

Epigrama

Metamorfosis forzada 
padece Ovidio "el Ratón",
muy bueno pa' la cantada
ya se convirtió en gorrión.


AHORA TIENE EN UNA MANO
AL GOBIERNO MEXICANO.

Meme del día
[Negocio redondo]

[Negocio redondo]

Resulta que las detenciones de conductores ebrios han disminuido considerablemente porque los oficiales de la Policía Vial, quieren evitar la fatiga, como decía Jaimito El Cartero, el personaje de la serie de El Chavo del 8.

Dicen que los policías ya no quieren llevar a los conductores ebrios a la delegación para evitar la pérdida de tiempo, que, en ocasiones, se lleva hasta medio turno y pues así la casa pierde $.

Cuando ya de plano no hay de otra más que llevar al conductor borracho a la delegación, después de intentos e intentos de llegar a un arreglo $ en la calle, pues ni modo, lo llevan.

Comentan que hay broncas con los accesos en las claves para ingresar en las computadoras de vialidad, aunado a que algunos polis no se les da el uso de esos aparatejos, así que tienen que pagar algunos cientos de pesos al oficial de guardia para que les haga la chamba, que es elaborar el llamado IPH (Informe Policial Homologado) que awiwi tiene que subirse a la página de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y quede en el Registro Nacional de Detenciones, de no ser así les cae bronca, hasta de secuestro los pueden acusar.

Foto ilustrativa