Entrevistas

Sin certeza jurídica no habrá inversión para que México crezca: Juan José Sierra

  • Por Editora M

Ciudad Juárez.- En un momento en que México enfrenta desafíos económicos, presiones comerciales internacionales y un clima político marcado por el debate sobre reformas institucionales, el presidente nacional de COPARMEX, Juan José Sierra, lanzó un llamado a construir condiciones de confianza que permitan recuperar la inversión, fortalecer el crecimiento económico y generar empleos formales que mejoren la calidad de vida de millones de mexicanos.

Durante su visita a Ciudad Juárez para participar en la toma de protesta del nuevo Consejo Directivo de COPARMEX, el dirigente nacional expuso una visión que coloca a la certidumbre jurídica, la estabilidad institucional y la integración económica de Norteamérica como los pilares indispensables para el futuro del país.

Su planteamiento parte de una preocupación central: el aumento de la incertidumbre tiene consecuencias directas sobre el denominado riesgo país, indicador que observan inversionistas nacionales e internacionales para determinar dónde colocar su capital. 

Cuando ese riesgo aumenta, explicó, también se elevan las tasas de interés y se encarece el financiamiento para las empresas, para las familias y para quienes buscan adquirir una vivienda, un automóvil o emprender un negocio.

Bajo esa lógica, sostuvo que las decisiones políticas y económicas no pueden analizarse de manera aislada, ya que terminan impactando la vida cotidiana de los ciudadanos. 

Para el líder empresarial, México atraviesa un periodo de crecimiento insuficiente, con indicadores que reflejan años de estancamiento y una economía que no ha logrado alcanzar los niveles necesarios para generar prosperidad de manera sostenida.

La preocupación de COPARMEX no se limita a los números macroeconómicos. Sierra argumentó que detrás de cada punto porcentual de crecimiento existen empleos, salarios y oportunidades para las familias mexicanas. Citando información estadística, señaló que el empleo formal continúa siendo el principal mecanismo para combatir la pobreza y generar estabilidad social.

Desde su perspectiva, la discusión nacional no debería concentrarse exclusivamente en reformas políticas o institucionales, sino en la construcción de condiciones que permitan atraer inversiones de largo plazo. 

Para ello, considera indispensable ofrecer seguridad jurídica, certeza regulatoria, disponibilidad de energía, infraestructura hídrica suficiente y reglas claras para quienes desean invertir en México.

El dirigente empresarial advirtió que los cambios constantes en las reglas del juego generan incertidumbre y terminan alejando proyectos productivos. 

Comparó la economía con una mesa que necesita bases firmes para mantenerse estable. Cuando una de sus patas falla, explicó, toda la estructura pierde equilibrio. 

Lo mismo ocurre con la inversión cuando las normas cambian sin consenso o cuando existe incertidumbre sobre la aplicación de la ley.

Dentro de las propuestas impulsadas por COPARMEX destaca el fortalecimiento del sistema judicial mediante mecanismos que permitan garantizar la capacidad técnica y la legitimidad de quienes aspiran a ocupar cargos dentro del Poder Judicial. 

Sierra planteó la conveniencia de establecer procesos de certificación y evaluación independientes para asegurar que los perfiles seleccionados cuenten con preparación, experiencia y autonomía.

Para respaldar esta propuesta, mencionó ejemplos de países como Alemania, España, Japón y Estados Unidos, donde existen mecanismos de evaluación que buscan fortalecer la confianza ciudadana en las instituciones encargadas de impartir justicia.

Otro de los temas abordados fue el papel de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y la necesidad de establecer procedimientos más transparentes para el congelamiento de cuentas bancarias. 

Desde la óptica empresarial, cualquier acción de esta naturaleza debe estar respaldada por controles judiciales, plazos definidos y mecanismos de revisión que permitan proteger tanto el combate a actividades ilícitas como los derechos de los ciudadanos y las empresas.

La intención, explicó, no es limitar las facultades de las autoridades, sino garantizar que las decisiones se tomen dentro de un marco de legalidad y certeza que fortalezca la confianza en las instituciones.

Sin embargo, uno de los temas que ocupó una parte central de su exposición fue el futuro de Norteamérica y el papel estratégico que desempeña México dentro de la región.

Sierra sostuvo que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) debe entenderse como una plataforma de integración regional y no únicamente como un acuerdo comercial. 

Desde su perspectiva, el reto de los próximos años será consolidar una región capaz de competir con los grandes bloques económicos del mundo, particularmente frente al crecimiento industrial y tecnológico de Asia.

En ese contexto, rechazó la imposición de aranceles sobre productos que cumplen con las reglas de origen establecidas en el tratado. 
Consideró que este tipo de medidas distorsionan las cadenas de suministro, incrementan costos de producción y reducen la competitividad regional.

El líder empresarial destacó que la relación económica entre México, Estados Unidos y Canadá es mucho más profunda de lo que reflejan las cifras comerciales tradicionales.

Explicó que una parte significativa de los productos manufacturados en México incorpora componentes y servicios provenientes de los otros dos países, generando beneficios compartidos para toda la región.

Incluso señaló que diversas mediciones muestran que la inversión instalada en México produce efectos positivos en el empleo estadounidense y canadiense, debido a la integración logística, comercial y tecnológica que caracteriza actualmente a Norteamérica.

Bajo esta visión, COPARMEX impulsa una estrategia orientada a reducir la dependencia de insumos provenientes de Asia, especialmente de China, mediante la sustitución gradual por proveedores regionales. 

El objetivo es fortalecer las cadenas de suministro norteamericanas, incrementar la autosuficiencia regional y aprovechar el fenómeno de relocalización industrial que actualmente transforma la economía global.

Para Sierra, México no representa un problema dentro de la relación trilateral, sino una oportunidad para consolidar una de las regiones más competitivas del planeta. 

Considera que el país posee ventajas geográficas, capacidad manufacturera y experiencia exportadora suficientes para desempeñar un papel estratégico en esta nueva etapa de integración económica.

No obstante, advirtió que las oportunidades por sí solas no garantizan resultados. 
Aseguró que el país necesita enviar señales claras de estabilidad a los mercados internacionales, particularmente en momentos en que las agencias calificadoras observan con atención las decisiones adoptadas por los distintos órdenes de gobierno.

Según explicó, las evaluaciones que realizan estas instituciones no distinguen entre gobiernos municipales, estatales o federales. 

Todas las decisiones influyen en la percepción internacional sobre la confiabilidad de México como destino para la inversión.

El dirigente empresarial también manifestó preocupación por la evolución de la inversión extranjera directa de nueva creación. 

Mientras años atrás representaba una proporción considerable de los flujos de capital que llegaban al país, actualmente observa una reducción significativa que limita el potencial de crecimiento económico.

A pesar de que las exportaciones continúan mostrando dinamismo, señaló que esto no necesariamente se traduce en mayor inversión productiva, generación de empleo o expansión económica. 

En algunos casos, explicó, las empresas han tenido que absorber costos adicionales derivados de aranceles y obstáculos regulatorios, reduciendo así recursos que podrían destinarse a nuevos proyectos.

En materia de desarrollo regional, destacó la necesidad de impulsar políticas que permitan un crecimiento más equilibrado entre las distintas regiones del país. Particularmente, subrayó la importancia de fortalecer el sur de México como parte de una estrategia nacional que genere prosperidad compartida y reduzca las desigualdades territoriales.

Asimismo, insistió en que la seguridad pública continúa siendo uno de los factores más relevantes para la atracción de inversiones. 

La inseguridad incrementa costos operativos, modifica decisiones empresariales y limita la capacidad de planear proyectos de largo plazo.
Para el presidente nacional de COPARMEX, la fórmula para convertir a México en una de las principales economías del mundo no es un misterio. 

Considera que los ingredientes son conocidos; estado de derecho, instituciones fuertes, respeto a la legalidad, desarrollo regional, seguridad, infraestructura, energía suficiente y reglas estables para invertir.

A su juicio, el verdadero desafío consiste en construir consensos que permitan mantener estas condiciones en el tiempo, independientemente de los cambios políticos o de las coyunturas electorales.

La visión planteada por Juan José Sierra coloca a la inversión como el motor principal del desarrollo económico y social. 

Desde esta perspectiva, cada empresa que decide expandirse, abrir una nueva planta o contratar más trabajadores contribuye a fortalecer la economía nacional y a crear oportunidades para miles de familias.

Por ello, el dirigente concluyó que el reto de México no es únicamente crecer más, sino generar las condiciones de confianza que permitan transformar ese crecimiento en bienestar, empleos formales y reducción de la pobreza.

Para lograrlo, sostuvo, será indispensable fortalecer las instituciones, garantizar la certeza jurídica y consolidar una región norteamericana más integrada, competitiva y preparada para enfrentar los desafíos de la economía global.