El Señor de los Aplausos: 36 años alabando a Dios con sus manos
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- Por Editorale
Chihuahua, Chih.- Él es el Señor de los Aplausos, como es conocido, tiene 72 años y es originario de Ciudad Madera, Chihuahua, paisano de La Monse, y dice que se crió en la aventura. Lleva 52 años en la aventura y mencionó que a los 41 años lo rescató Jesucristo, y ahora vive para alabar su nombre, para cantarle y para servirle.
Tiene 36 años alabando a Dios con aplausos, porque no tiene otra forma de alabar a Dios. Cada vez que termina de alabar, se unta vaselina para que descansen sus manos, y dice que al terminar el día queda muy agotado y solo llega a descansar y a dormir en su cuarto de hotel, donde le cobran 250 pesos.
Él ha viajado por varios estados alabando a Dios y ha visitado Guadalajara, Mazatlán, Guasave, Monterrey, Durango y Sonora, estados en donde está orgulloso de haber ido a alabar a Dios.
Comentó que una vez se encontraba bañándose en un río de Guasave, Sinaloa, con hambre, y unas muchachas lo vieron y lo invitaron a comer por obra de Dios. Después, otros hermanos le dijeron que era muy valiente por predicar en el mercado, diciéndole que antes no lo mataron, ya que hay mucho malandrín por el lugar.
Comenta que es nuestro deber servir y dar gracias a Dios, quien nos tiene aquí con vida, ya que nada es casualidad, porque Dios no tiene casualidades y es Dios quien manda y provee.
Mencionó: "Dios nos guarde y nos cuide, porque Él me rescató de toda la basura de la maldad, porque ahora lo tengo todo por basura, porque todo lo malo es basura y todo lo bueno es el bien para Dios, porque a Dios le agrada, en el nombre de Cristo Jesús y por el Espíritu Santo. Que Dios nos cuide".
"Mi única familia es la espiritual, las cosas de arriba: Dios, mi Cristo Jesús y el Espíritu Santo, y todos los de arriba. Pero familia terrenal no. Puedes tener familia, pero no te quieren porque te rescató Cristo y todos te aborrecen". Así lo mencionó el Señor de los Aplausos.
Ahora tiene 36 años alabando a Dios y lo hace con sus manos, fuerte, y dice sentirse afortunado de estar siempre pensando en Él y vivir para Él.
Además, pidió a la juventud que se arrepienta y se convierta, que no agarren los vicios, la cerveza, el vino, el mezcal, que no agarren la drogadicción, porque eso pudre el cuerpo y la vida y no la deja estar en paz nunca. Que se arrepientan y se conviertan al Señor Jesucristo para siempre y que no anden en el camino ancho de tinieblas negras.