Invitado Especial

El ataque de El Remolino

  • Por Víctor Estala Banda

A ti ciudadano.
 

El 18 de mayo de 1873, tropas del Ejército de Estados Unidos cruzaron el río Bravo y entraron en territorio mexicano.

Su objetivo estaba sobre el río San Rodrigo, cerca de Zaragoza, Coahuila.
Allí se encontraban campamentos de kickapoos, lipán apache y mescalero apache.

Al mando iba el coronel Ranald S. Mackenzie, acompañado por cientos de soldados del 4.º Regimiento de Caballería y exploradores seminolas negros.

Habían cabalgado durante la noche.
El ataque comenzó poco antes del amanecer.

El primer asentamiento alcanzado fue el campamento kickapoo, donde muchas de las personas presentes eran mujeres, niños y ancianos, mientras numerosos guerreros se encontraban ausentes.

La caballería cargó sobre el lugar.
El resultado fue devastador.

19 personas murieron y alrededor de 40 mujeres y niños fueron capturados.
Mientras se escuchaban los disparos, habitantes de los campamentos lipán apache y mescalero apache cercanos consiguieron escapar hacia las montañas.

Pero sus viviendas no se salvaron.
Los soldados avanzaron sobre los asentamientos abandonados y los incendiaron.

En total, las fuentes históricas calculan que fueron destruidas alrededor de 180 viviendas de los tres campamentos.

Entre los capturados apareció además un personaje importante de la historia lipán:
el jefe Costalites.

Después del ataque, Mackenzie emprendió inmediatamente el regreso hacia Texas llevando cautivos y caballos capturados.
México no había autorizado aquella operación.

La incursión provocó indignación y una investigación mexicana, porque tropas regulares de otro país habían cruzado la frontera, atacado asentamientos dentro de Coahuila y regresado posteriormente a Estados Unidos.

Por eso El Remolino debe contarse con precisión.
No fue exclusivamente una “masacre de lipán apache”, como algunas versiones la recuerdan.

Fue un ataque estadounidense contra una zona donde vivían kickapoos, lipán apache y mescalero apache, y las evidencias más sólidas señalan que las principales víctimas mortales y los cautivos del ataque pertenecían al campamento kickapoo.

Y así fue como  el Remolino quedó como uno de aquellos episodios fronterizos de 1873 en los que la guerra cruzó el río Bravo y alcanzó a familias que vivían dentro de México.