La Columna

EL DISCÍPULO

  • Por Editora M

El fin de semana se situó en saber si Corral había sido o no discípulo de Monsiváis y si pertenecía actualmente a la cofradía de Lopitohs pero eso, en verdad, es como perseguir el viento. La importancia del tema de La Corraleja sin moraleja, más allá de sus preferencias, -que fue muy buen alumno, dicen, que de los mejores- es la miseria que impera en su corazón y en su conducta política. El asunto consiste en hacerle responder por los 98.8 millones de pesos que sacó del erario cuando fue Gobernador del estado -el peorcito, por cierto- dizque para reestructurar la deuda pública. Pero, este dinero, fue a parar a los bolsillos de Arturito Fuentes Vélez, López Elías y el propio inmoral y ladrón Javier Corral Jurado. Si pasaba o no los fines de semana recibiendo las clases de Carlos Monsiváis o si replicó su aprendizaje con el venerable López Obrador, es ésa ya otra historia. A La Fuente le interesa que más de sus fotografías con gatitos, La Corraleja responda por el cúmulo de delitos que cometió por sustracción de recursos, tortura y abusos, omisiones de su responsabilidad como Gobernador y otras cosas más. Porque, su gobierno, en resumidas cuentas, no fue más que una peda de cinco años en los que ejerció el poder en forma ilimitada y delictuosa que por el momento no ha pagado como debiera ser.