La Columna

LA REALIDAD

  • Por Editora M

No tardó, dicen, ni un día Morena en confirmar y darle la razón al mensaje de la gobernadora Maru Campos: cuando se trata de enfrentar al crimen organizado, los morenos siempre encuentran un pretexto para mirar hacia otro lado. Chihuahua tenía la oportunidad de convertirse en el primer estado del país en blindar constitucionalmente sus elecciones contra la intervención del narco. Morena decidió impedirlo. Los diputados de Morena tuvieron que elegir entre proteger el voto ciudadano o proteger un sistema que permite la infiltración criminal en la política. Su voto dejó claro de cuál lado estuvieron. Si Morena realmente estuviera en contra de la intervención del crimen organizado en las elecciones, nadie entendería por qué votó para mantener abierta esa puerta. La chavalería de Cuauhtemochas votó en contra de castigar y anular elecciones contaminadas por la delincuencia organizada. Ese es un hecho que no pueden esconder con discursos ni descalificaciones.. Mientras millones de mexicanos exigen poner un alto al poder criminal, Morena rechazó una herramienta legal para defender la democracia. Es una decisión tan grave como reveladora. Los chihuahuenses merecen saber quiénes votaron para proteger la limpieza de las elecciones y quiénes votaron para impedir que se castigara la intervención del crimen organizado. Morena ha pasado años negando cualquier vínculo político con los grupos criminales. Sin embargo, cuando llegó el momento de cerrarles el paso por la vía legal, decidió votar en contra. La reforma era simple: que ninguna elección pudiera sostenerse si estaba contaminada por la presión, la violencia o la intervención de grupos criminales. Morena se opuso incluso a eso. Resulta escandaloso que quienes se llenan la boca hablando de democracia hayan rechazado una reforma diseñada precisamente para defender la libertad del voto. Hoy Morena perdió toda autoridad moral para hablar de combate al crimen organizado. Cuando tuvieron la oportunidad de actuar, votaron para que nada cambiara. Chihuahua quiso hacer historia fortaleciendo su democracia; Morena hizo historia bloqueando una de las reformas más importantes para protegerla. Aquí no se votó una reforma partidista. Se votó si el crimen organizado debía tener o no consecuencias cuando interviene en una elección. Morena votó que no. La realidad es contundente: cuando Chihuahua quiso cerrar la puerta al narco en las elecciones, Morena decidió seguir cubriendo a los criminales con los que prefiere seguir gobernando. Ejemplos abundan en Sinaloa y Tabasco entre muchos otros .