La Columna

LAS CALACAS

  • Por Editora M

El Zorro no quería saber más del pan de muerto y de café. Por eso, cambió al chocolate caliente. Se sentó en la redacción de El Bordo, muy bien decorada por su altar de muertos y se inspiró para escribir unas calaveritas dedicadas a panistas que andan ahorita, muy activos en la conversación pública.

Con mucha inspiración la primera es dedicada al pleito entre Maru Campos y Claudia Sheinbaum:

Maru y Claudia pelean en la tumba

Andaban la Maru y la Claudia trenzadas/echándose pleito de forma fatal/cruzando reproches muy bien aferradas/del Norte al ombligo de la capital/Llegó la Catrina pidiendo mesura/¡A ver mis muchachas ya dense un abrazo! Dejen la grilla y tanta amargura o aquí mismo a las dos me las llevo al ocaso/Pero la de guinda torció la mirada y la gobernadora empezó a reclamar/¡Yo con esta no me junto para nada!/gritaron al tiempo volviendo a pelear/¡Ah qué caray con su necedad!/ les dijo la Parca perdiendo el control/Si no hay un arreglo y pura enemistad/ ¡las mudo a las dos a mi oscuro farol!/Las echó en el costal sin mayor ceremonia/ dejando a los bandos en gran confusión/ y ahora pelean por la hegemonía/ limpiando las lápidas del camposanto en cuestión/Hoy yacen juntitas en una gaveta/ peleando el espacio, la luz y el jarrón:/ la Maru le esconde su banda discreta/ ¡y Claudia le expropia mitad del panteón!

A Marco Bonilla le dedicó la siguiente:

Bonilla: a gobernar tumbas

Corría la Catrina entusiasmada/ por las calles de la capital/ buscando una presa muy nombrada/ con aspiraciones de gran fanal/Vio a Marco Bonilla haciendo planes/ reuniendo a la gente y midiendo el terreno/ soñando con urnas mítines y afanes/ queriendo el Palacio de Gobierno ajeno/Te agarras muy recio mi querido alcalde/le dijo la Parca con risa burlona/ buscando la grande de norte a afluente/con ganas de ponerte la codiciada corona/Te pasas de vivo con la gubernatura/queriendo el estado mandar y regir/más tengo preparada otra investidura/¡y en mi camposanto te toca fingir!/El pobre Marco quiso hacer campaña/ negociar boleto con la mismísima huesuda/pero la calaca con gran maña/lo subió a su carro sin dar tregua ni duda/Y ahora en el panteón de gobernador se ostenta/pero manda en las sombras y con puras penas:/ su única oficina por ley macabra y lenta/ ¡es gobernar tumbas y calentar almas ajenas!

Al todavía Secertario General de Gobierno le escribió esta:

Santiago en la tumba con acta en la mano

Andaba la Parca muy bien informada/ caminando recio por Chihuahua/ entera buscando una víctima bien acomodada/que anduviera inquieto por la poltrona primera/Vio a Santiago de la Peña con gran ambición/ haciendo cuentas llamadas y alianzas/ queriendo cambiar de changarro y de sillón/ buscando la alcaldía y haciendo mudanzas/Dejas la Secretaría le dijo la huesuda/ porque al palacio municipal te quieres mudar/ olvidando que la muerte no te da tregua ni duda/y que en mi camposanto te voy a enterrar/Santiago bufaba con traje y corbata/ queriendo negociar un decreto formal/más la Catrina que es fina e ingrata/le dio su boleto sin juicio pero con todo su aval/Y ahora en la tumba gobierna a los muertos/con acta en la mano y gran protocolo/ ¡pues ya ni en campaña ni en votos despiertos se libra el Santiago de estar bajo suelo!

El Zorro ya agarró ritmo y prepara la segunda tanda de calaveritas políticas para publicar más al rato.