La Columna

NO QUERÍA

  • Por Editora M

Fuentes fieles y leales indicaron a El Zorro que Guillermo Arturo Zuany Portillo se negó a entregar su renuncia como Fiscal de Operaciones Estratégicas y hubo de ser separado de su cargo a fortiori. El ahora exfuncionario se sentía protegido por el trabajo realizado en Ciudad Juarez, en donde muriera El Neto, líder de una pandilla criminal en la frontera que causó una ola de terror con una fuga, asesinatos y quema de negocios. También se había colgado la medalla del caso de El Chueco, ejecutado en los cerros, en Urique, que asesinó a mansalva a dos sacerdotes en la sierra de Chihuahua. Pero en el caso del narco laboratorio se quiso comer solo el pastel, se sintió autónomo y fue entonces cuando la fatalidad cayó sobre su persona. Ahora La Wendy, su amiga, su gran amiga, le abrió otra carpeta de investigación, en materia administrativa, para ver si incurrió en fallas u omisiones que ameriten alguna sanción. Zuany hizo y deshizo en la Fiscalía: colocó amigos, desterró enemigos y se manejó solo, a su antojo, en los asuntos oficiales de la dependencia. No quería irse, pero le forzaron la separación, porque, como suele suceder, no nes fácil que un policía entienda de política, igual que es difícillque un político entienda de asuntos policiacos.