La Columna

SIN TIERRA

  • Por Editora M

Mientras crece la demanda de vivienda, el Municipio de ciudad Juárez dice no tener terrenos ni funcionario que responda. En una ciudad que presume crecimiento, inversiones y desarrollo urbano, resulta difícil digerir que el Gobierno Municipal ahora diga que no tiene un solo terreno disponible para atender la demanda de vivienda popular. La regidora María Dolores Adame fue quien dio la noticia a un grupo de juarenses que mantiene un plantón frente a la Presidencia Municipal; no hay reserva territorial. Y para completar el cuadro, la Dirección General de Asentamientos Humanos se encuentra sin titular. Vaya paradoja. Una frontera que lleva décadas expandiéndose sin orden, acumulando colonias marginadas y rezagos en servicios, ahora reconoce que tampoco tiene suelo disponible para ofrecer alternativas a quienes buscan dónde construir un patrimonio. Pero aquí hay preguntas que el Ayuntamiento no puede despachar con un simple “no hay terrenos”. ¿Dónde quedó la reserva territorial del Municipio? ¿Cuántos predios tenía, cuántos fueron vendidos, donados o comprometidos y bajo qué criterios? ¿Cuándo dejó de existir suelo disponible para vivienda social? Porque una cosa es carecer de terrenos jurídicamente aptos para desarrollar vivienda y otra muy distinta es no tener un inventario público que permita conocer el destino del patrimonio municipal. Los manifestantes encabezados por José Luis Barrios están exigiendo precisamente esa información. Y transparentarla no debería ser una concesión política, sino una obligación elemental de rendición de cuentas. La ausencia de un titular en Asentamientos Humanos tampoco es un asunto menor. En una ciudad donde la expansión urbana ha dejado fraccionamientos alejados, servicios insuficientes y familias asentadas en zonas vulnerables, mantener acéfala una dependencia vinculada con la gestión del suelo envía una señal preocupante sobre las prioridades administrativas. Eso sí, tampoco se trata de repartir terrenos a diestra y siniestra para apagar una protesta. Ciudad Juárez ya conoce las consecuencias de fundar colonias sin agua, drenaje, transporte, escuelas ni equipamiento urbano. Convertir la necesidad de vivienda en otra oportunidad para el clientelismo o la improvisación solamente trasladaría el problema a las próximas generaciones. La discusión de fondo no es si José Luis Barrios y sus representados conseguirán un terreno para levantar una nueva colonia. Es mucho más incómoda, ¿qué política de suelo y vivienda tiene realmente el Gobierno Municipal para los juarenses que no pueden comprar una casa? Porque si la respuesta institucional se limita a decir que no hay reserva, no hay funcionario y no hay solución, entonces estamos frente a un vacío de planeación que merece explicaciones. Una ciudad no puede seguir creciendo a golpe de invasiones, presiones políticas y promesas de regularización. La tierra no desaparece por arte de magia; lo que hace falta esclarecer es cómo se ha administrado y qué se piensa hacer para que el derecho a una vivienda digna no siga dependiendo de quién logra instalar el plantón más incómodo frente a la Presidencia.