Reportajes

Alertan riesgo ambiental y religioso por expansión del muro en Cristo Rey

  • Por Editora M

Ciudad Juárez.- La posible ampliación del muro fronterizo en la zona de Monte Cristo Rey ha encendido la alarma entre organizaciones religiosas, ambientalistas y comunidades fronterizas, ante el temor de que uno de los espacios más emblemáticos de la región Paso del Norte pueda sufrir afectaciones irreversibles en su valor espiritual, ecológico e histórico.

El proyecto impulsado por autoridades estadounidenses contempla la expropiación de terrenos pertenecientes a la Diócesis Católica de Las Cruces para reforzar la infraestructura fronteriza en el área colindante entre Chihuahua, Texas y Nuevo México. 

La propuesta ha provocado una fuerte reacción social debido a que Cristo Rey es considerado un símbolo binacional de fe, identidad y encuentro comunitario para miles de personas de ambos lados de la frontera.

Diversos colectivos advierten que la construcción de nuevas barreras, caminos y sistemas de vigilancia no solo transformaría el paisaje natural de la montaña, sino que también pondría en riesgo corredores biológicos, patrimonio geológico y espacios utilizados históricamente para peregrinaciones religiosas y actividades comunitarias.

La controversia tomó fuerza luego de que se hiciera público que el gobierno de Estados Unidos inició procedimientos legales para adquirir aproximadamente 14 acres de terrenos pertenecientes a la Iglesia Católica, ubicados en las inmediaciones del santuario de Cristo Rey. En dichos espacios se contempla la instalación de infraestructura relacionada con seguridad fronteriza, incluyendo cercas metálicas, caminos de acceso, iluminación táctica, sensores y sistemas de monitoreo.

La Diócesis Católica de Las Cruces manifestó públicamente su oposición al proyecto, argumentando que la medida vulnera la libertad religiosa y representa una afectación directa a un sitio considerado sagrado para miles de fieles. 

Cada año, cientos de personas participan en peregrinaciones hacia la montaña, especialmente durante celebraciones religiosas que forman parte de la identidad espiritual de la región fronteriza.

Representantes de la Iglesia señalaron que Cristo Rey no solamente es un espacio de oración, sino un punto de encuentro entre comunidades de México y Estados Unidos que durante décadas han mantenido vínculos culturales, familiares y religiosos.

Además, advirtieron que la presencia de infraestructura de vigilancia y control modificaría significativamente el sentido simbólico del lugar.
La preocupación también se ha extendido al ámbito ambiental. 

Organizaciones civiles y colectivos defensores del ecosistema fronterizo advirtieron que la expansión del muro podría generar daños severos a la biodiversidad del desierto chihuahuense, particularmente en corredores naturales utilizados por distintas especies animales para desplazarse entre las montañas Franklin, en Texas, y la Sierra de Juárez.

Especialistas señalan que las barreras físicas fragmentan ecosistemas completos, alterando patrones migratorios de fauna silvestre y afectando especies adaptadas a condiciones extremas del desierto. 

También alertan sobre posibles impactos derivados de detonaciones, excavaciones y movimientos de tierra que ya han comenzado a registrarse en áreas cercanas a Anapra y Sunland Park.

El tema ha provocado inquietudes entre habitantes de Ciudad Juárez, quienes consideran que Monte Cristo Rey forma parte del patrimonio histórico y cultural de toda la región Paso del Norte. 

Para muchos juarenses, la montaña representa un símbolo de identidad fronteriza visible desde distintos puntos de la ciudad, además de ser un espacio asociado a la reflexión espiritual y convivencia comunitaria.
Investigadores y ambientalistas también han subrayado el valor geológico de la zona.

Estudios realizados en años anteriores identificaron formaciones rocosas y vestigios fósiles considerados de importancia científica, lo que incrementa la preocupación sobre posibles afectaciones permanentes derivadas de obras de gran magnitud.

El debate ocurre en medio de una nueva etapa de fortalecimiento de políticas migratorias y de seguridad en la frontera sur de Estados Unidos. Autoridades estadounidenses sostienen que la región de Sunland Park y Anapra ha sido utilizada como corredor de cruce irregular de migrantes, por lo que consideran necesaria la ampliación de infraestructura fronteriza en la zona.

Sin embargo, organizaciones civiles argumentan que las medidas de seguridad no deben imponerse sobre espacios con alto valor espiritual, cultural y ambiental. 

Colectivos ciudadanos comenzaron ya campañas informativas y llamados públicos para exigir transparencia sobre el proyecto, así como mecanismos de protección para preservar el entorno natural y religioso de Cristo Rey.

Un símbolo histórico de la frontera

La montaña de Cristo Rey posee una profunda relevancia histórica para la región fronteriza. 

El monumento principal, una imponente escultura de Jesucristo con los brazos abiertos, fue inaugurado en 1939 y se encuentra ubicado en un punto donde convergen territorios de México, Texas y Nuevo México, convirtiéndose con el paso del tiempo en un símbolo de unidad entre pueblos y culturas.

La obra fue impulsada por el sacerdote francés Fray Albino López y construida por el escultor Urbici Soler, artista reconocido por diversas obras monumentales en América Latina y Estados Unidos. Desde entonces, el sitio se consolidó como uno de los centros religiosos más representativos de la frontera norte.

Durante décadas, miles de personas han realizado peregrinaciones hacia la montaña, especialmente durante Semana Santa y celebraciones católicas. Familias completas de Ciudad Juárez, El Paso y Las Cruces acostumbran subir caminando hasta la cima como parte de tradiciones espirituales transmitidas por generaciones.

Además de su significado religioso, Cristo Rey se convirtió en un punto emblemático para la convivencia binacional. Desde la cima es posible observar parte de Ciudad Juárez, El Paso y el desierto fronterizo, lo que para muchos habitantes simboliza la conexión histórica entre ambas naciones pese a las divisiones políticas.
Con el paso de los años, la montaña también adquirió relevancia cultural, turística y ambiental. Senderistas, fotógrafos, investigadores y visitantes nacionales e internacionales acuden constantemente a la zona atraídos por su paisaje natural, su riqueza geológica y su importancia histórica para la región Paso del Norte.
Hoy, ante la posibilidad de una expansión del muro fronterizo, sectores sociales advierten que no solamente estaría en juego una porción territorial, sino un espacio que durante generaciones ha representado fe, identidad, memoria y encuentro para miles de personas en ambos lados de la frontera.