La Columna

EL MENSAJE

  • Por Editora M

En política, no siempre avanza quien primero levanta la mano; a veces, quien permanece inmóvil termina ocupando un lugar estratégico en el tablero. Mientras Morena comienza a experimentar las tensiones naturales de una sucesión adelantada, Mayra Chávez ha decidido enviar un mensaje cuidadosamente delimitado; no abandona la Delegación de Bienestar, no se incorpora por ahora a la disputa interna y tampoco anuncia una candidatura. Su declaración, “nadie somos indispensables”, encierra una lectura que trasciende la modestia institucional. En un partido donde las aspiraciones personales conviven con las decisiones de las dirigencias y las estructuras territoriales, mantenerse al margen de una convocatoria puede interpretarse como disciplina política, continuidad administrativa o una forma de conservar abiertas las posibilidades futuras. Ninguna de esas interpretaciones, sin embargo, equivale a una candidatura encubierta. Lo relevante es que Chávez ha optado por definir su presente sin comprometer públicamente su futuro.
La segunda lectura está en el peso territorial de Bienestar. En Chihuahua, particularmente en Ciudad Juárez, la delegación federal representa una estructura administrativa con presencia cotidiana en colonias, comunidades rurales y sectores históricamente vinculados a los programas sociales. Esa cercanía institucional produce visibilidad pública, conocimiento de las necesidades ciudadanas y capacidad de interlocución con distintos sectores. No obstante, existe una frontera que debe mantenerse clara: los recursos, padrones y mecanismos de atención social pertenecen al Estado y no pueden convertirse legítimamente en instrumentos de promoción electoral. Desde esa perspectiva, la permanencia de Mayra Chávez abre una discusión sobre la relación entre responsabilidad gubernamental, reconocimiento ciudadano y competencia política. Su posición le permite continuar al frente de una política pública relevante, pero también la coloca bajo el escrutinio que corresponde a cualquier funcionario cuyo nombre aparece en conversaciones sucesorias. La tercera lectura apunta directamente a la recomposición interna de Morena. Las designaciones de Cruz Pérez Cuéllar en la coordinación estatal y de Andrea Chávez en la municipal de Juárez han modificado las posiciones de los principales actores rumbo a 2027. Mayra Chávez respaldó públicamente ambas decisiones, aunque anteriormente había manifestado interés en participar en el procedimiento municipal. En ese contexto, su permanencia en Bienestar también puede analizarse como parte de un proceso de reacomodo político. Su cercanía con Ariadna Montiel, actual dirigente nacional de Morena, es un antecedente relevante, pero no permite concluir que exista un acuerdo para asignarle una responsabilidad futura. La interrogante es si la unidad expresada públicamente se traducirá en una integración efectiva de los distintos grupos o si las diferencias reaparecerán cuando se definan las candidaturas restantes. En ese escenario, Chávez conserva presencia institucional y vínculos partidistas, dos elementos que pueden tener relevancia política sin constituir, por sí mismos, una plataforma electoral.
El verdadero significado de su decisión se conocerá conforme avance la sucesión de 2027. Permanecer en Bienestar implica renunciar, al menos por ahora, a competir directamente por determinados espacios de representación, pero también significa evitar el desgaste de una disputa interna y asumir la continuidad de una responsabilidad federal. Su frase “nadie somos indispensables” adquiere entonces una dimensión más profunda: reconoce que el movimiento puede reorganizar sus liderazgos sin depender de una sola figura. La pregunta de fondo no es únicamente qué cargo podría ocupar Mayra Chávez después, sino qué papel tendrán los funcionarios federales en la nueva distribución del poder político de Chihuahua. Si Morena consigue procesar sus diferencias, la delegada podría continuar como interlocutora institucional dentro de una organización en transformación. Si las tensiones persisten, su posición será examinada desde las distintas corrientes del partido. Por ahora, Mayra Chávez no ha anunciado una nueva aspiración; ha elegido permanecer en su responsabilidad actual. Y en una sucesión donde abundan los movimientos, esa decisión también merece una lectura política.