LA ARROGANCIA
- Por Editora M
Una Andreíta descompuesta volvió a mostrar su soberbia, arrogancia y desfachatez frente a la derrota, sin responder las preguntas básicas que le formularon. Si regresará al Senado, si será candidata a la Alcaldía de Juárez, si irá por el Partido del Trabajo o si no hará nada de nada. Pero dejó todo en suspenso porque esa falta de humildad, de madurez, de trayectoria y de inteligencia, provocaron un nuevo resbalón. Intentó asustar a los presentes con un folder bajo el brazo para simular que era la ungida y que traía su discurso preparado. Una megalomanía y un egocentrismo indescriptibles rodearon el aura de Andrea Chávez que presionó al límite de la extorsión a la Presidencia de la República y a las líderes de Morena por su capricho. No cabe duda: Sheinbaum envió una señal muy fuerte de liderazgo y advirtió a propios y extraños que las decisiones torales le corresponden y que no permitirá que intereses nefastos se posesionen de los espacios políticos trascendentales para su gobierno. Cabeza en alto, frente clara (sic) (¿qué dijo?), corazón ardiendo, dijo la Senadorcita a los reporteros de los medios nacionales sin escuchar lo que se le preguntaba, en tono amenazante, con el alma tormentosa como la lluvia de ayer en la ciudad de Chihuahua.