A ti ciudadano.
Rubén Zuno Arce tenía 62 años cuando enfrentó por segunda vez a un jurado federal en Los Ángeles, en diciembre de 1992. Era empresario, integrante de una familia políticamente influyente y cuñado del expresidente mexicano Luis Echeverría Álvarez.
Estados Unidos lo acusó de participar en reuniones donde integrantes del Cártel de Guadalajara planearon el secuestro del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena. Los fiscales sostuvieron que Zuno intervino en encuentros previos y que una residencia vinculada con él fue utilizada por la organización.
QZuno negó haber participado y afirmó que los testigos colaboradores mentían para obtener beneficios.
Su primer juicio terminó con una condena en 1990, pero el juez Edward Rafeedie anuló ese veredicto. La razón fue una referencia impropia realizada por el fiscal durante el alegato final, que pudo afectar la decisión del jurado.
El Estado tuvo que comenzar otra vez.
En el segundo juicio ya no declaró el principal testigo de la primera causa.
La fiscalía presentó a otros colaboradores, entre ellos Jorge Godoy y René López. Sus versiones contenían diferencias sobre fechas, lugares y asistentes a determinadas reuniones.
La defensa utilizó esas contradicciones para alegar que el caso había sido construido con testimonios poco confiables. Sin embargo, el nuevo jurado consideró suficientes las declaraciones y declaró culpable a Zuno por secuestro, conspiración y delitos relacionados con una empresa criminal.
En marzo de 1993 recibió dos cadenas perpetuas por los cargos de secuestro y penas adicionales por crimen organizado. Una corte de apelaciones confirmó posteriormente la condena: determinó que correspondía al jurado decidir si creía a los colaboradores pese a sus discrepancias.
Zuno permaneció encarcelado hasta su fallecimiento, a los 82 años, en una prisión federal de Florida en septiembre de 2012.
El parentesco con Echeverría no probó su culpabilidad; la condena surgió del segundo juicio. Pero su posición convirtió el expediente en una ventana hacia los contactos sociales y políticos que rodearon al Cártel de Guadalajara.
¿Los testimonios de colaboradores fueron suficientes para descubrir una red protegida por el poder o dejaron dudas que las dos cadenas perpetuas nunca consiguieron borrar?
Y ASÍ FUE COMO EN LOS ÁNGELES, CALIFORNIA: EL CUÑADO DE UN EXPRESIDENTE MEXICANO FUE CONDENADO POR EL SECUESTRO DE “KIKI” CAMARENA