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Generará salario mínimo presión laboral para pequeñas empresas en 2026

  • Por Editora M
Generará salario mínimo presión laboral para pequeñas empresas en 2026

Ciudad Juárez.- El incremento al salario mínimo con proyección hacia 2026 generará un aumento sostenido en el costo laboral para el sector productivo nacional, con efectos que van más allá de la industria maquiladora y que recaen, de manera desproporcionada, sobre las micro y pequeñas empresas (MIPES), advirtió Ricardo Melgoza, economista y catedrático.

En entrevista, Melgoza explicó que el salario mínimo no solo implica un mayor pago directo al trabajador, sino un encarecimiento integral del empleo formal, al estar ligado a cuotas obrero-patronales, aportaciones a la seguridad social, impuestos y otras obligaciones laborales. “Cada ajuste al salario mínimo se multiplica en el costo total de contratación”, señaló, al advertir que muchas unidades económicas no cuentan con la liquidez suficiente para absorber estos incrementos de manera inmediata.

El especialista subrayó que el impacto será especialmente severo para las MIPES, que representan la columna vertebral del empleo en México. 
De acuerdo con estimaciones citadas durante la entrevista, hasta 4.5 millones de empresas podrían enfrentar serias dificultades para sostener el nuevo costo laboral, lo que las colocaría ante dos escenarios de reducir personal o trasladarse a la informalidad como mecanismo de supervivencia.

Para Melgoza, este fenómeno consolida a la informalidad como el principal problema estructural de la economía mexicana, por encima incluso del bajo crecimiento. 

“La informalidad no solo limita la recaudación fiscal, también deja a millones de trabajadores sin acceso a seguridad social, pensiones y estabilidad laboral”, apuntó. 
Añadió que el crecimiento del empleo informal genera un círculo vicioso; menos ingresos para el Estado, menor capacidad de inversión pública y mayor desigualdad.

No obstante, el economista destacó que Ciudad Juárez presenta un comportamiento distinto al promedio nacional. 

Explicó que la fuerte presencia de la industria maquiladora ha permitido sostener niveles más altos de empleo formal, amortiguando el avance de la informalidad que se observa con mayor intensidad en otras regiones del país. 

“La maquiladora da fortaleza a la formalidad laboral y funciona como un ancla económica para la ciudad”, indicó.

Sin embargo, advirtió que esta ventaja regional no elimina por completo el riesgo. 

Sectores como el comercio, los servicios y los pequeños talleres locales también resentirán el incremento salarial, especialmente aquellos que no están integrados a las cadenas productivas de exportación.
Melgoza consideró que el debate sobre el salario mínimo debe ir más allá de su anuncio anual y articularse con políticas públicas integrales, como incentivos fiscales para las MIPES, esquemas graduales de ajuste, apoyo a la productividad y programas de formalización efectivos.

“De lo contrario, el aumento salarial puede terminar expulsando empresas del sector formal, justo lo contrario de lo que se busca”, advirtió.

Finalmente, el catedrático señaló que el reto para 2026 será equilibrar la mejora del poder adquisitivo de los trabajadores con la viabilidad económica de las empresas, particularmente las más pequeñas, para evitar que el incremento al salario mínimo se traduzca en menor empleo formal y mayor precarización laboral.