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El aumento de los precios del combustible para aviones a raíz de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha provocado la mayor crisis del sector del transporte aéreo desde la pandemia de covid-19.
Las interrupciones en el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz han agitado los mercados petroleros mundiales, disparado los precios de los hidrocarburos al nivel más alto desde el inicio de la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, lo que afecta directamente al sector de la aviación, que tan sólo en un mes enfrentó un aumento de 56.6 por ciento en la facturación del combustible, que representa hasta una cuarta parte de los gastos operativos de las aerolíneas.
Las principales aerolíneas de pasajeros de Estados Unidos gastaron 5 mil 60 millones de dólares en combustible en marzo, un aumento de mil 830 millones de dólares, es decir, 56 por ciento, respecto al gasto de 3 mil 230 millones de febrero, informó el pasado miércoles el Departamento de Transporte de Estados Unidos.
Comparado con el gasto de 3 mil 880 millones de dólares en combustible en marzo de 2025, el incremento es de 30.4 por ciento en el tercer mes de este año, el primero en el que se resintieron los efectos del ataque bélico iniciado el 28 de febrero sobre Irán.
La escalada de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Israel contra Irán prácticamente ha detenido el tráfico en el Estrecho de Ormuz, una ruta clave para la entrega de petróleo y gas natural licuado desde los países del Golfo Pérsico a los mercados mundiales y por donde transita 20 por ciento del comercio marítimo mundial de petróleo y gas, lo que ha disparado los precios del combustible a nivel global.
Aumentos de tarifas y cancelación de rutas
Para enfrentar el incremento en el costo del combustible y la escasez por no contar con suficiente abasto, las aerolíneas han tomado diversas medidas, entre ellas subir tarifas de viajes y elevar cobros por equipaje, recortes de gastos operativos e incluso la cancelación de rutas.
Spirit Airlines, la primera en quebrar
La primera víctima directa fue la aerolínea estadunidense de bajo costo Spirit Airlines, que la semana pasada anunció su cierre definitivo. La aerolínea dijo que pagó cien millones de dólares adicionales para el combustible en marzo y abril. Citó el repunte del combustible como la razón por la que fracasó su plan de reestructuración y se vio obligada a poner fin a sus operaciones.
“Todas las aerolíneas están sufriendo los altos precios del combustible”, declaró a Reuters la semana pasada Bob Jordan, presidente ejecutivo de Southwest Airlines.
Las aerolíneas de bajo costo solicitaron el mes pasado al Departamento de Transporte un rescate gubernamental de 2 mil 500 millones de dólares para hacer frente al alza del precio del combustible, pero el secretario de Transporte, Sean Duffy, afirmó que no creía que fuera necesario.
Del otro lado del mundo, las aerolíneas indias redujeron casi 25 por ciento de sus vuelos internacionales semanales programados para mayo por el aumento de los costos, informó el lunes la revista financiera india Outlook Business.
A principios de abril, el Ministerio de Petróleo y Gas de la India dijo que el precio del combustible de aviación para vuelos domésticos se encareció 25 por ciento, debido a la crisis en el estrecho de Ormuz.
La crisis del combustible golpeará este verano
Europa enfrenta el riesgo de quedarse sin combustible para la aviación. El mes pasado la división europea del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI, por sus siglas en inglés), que representa a unos 600 aeropuertos en unos 50 países, advirtió un riesgo de “escasez sistémica” de queroseno si el tráfico marítimo no se restablecía en las siguientes tres semanas. Pese a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, el paso por el estrecho no se ha restablecido.
La crisis del combustible para aviones ya ha comenzado y golpeará con más fuerza a Europa y Asia, sostuvo el analista de aviación Román Gusárov. Las aerolíneas ya cancelaron miles de vuelos no sólo por el alto precio del combustible, sino también por la escasez.
En la Unión Europea, si el suministro cae al menos un 30 por ciento respecto al nivel habitual, “no volaría uno de cada tres aviones”, advirtió el experto.
“Esta crisis no llegará dentro de un año ni de cinco, sino ya este verano. Aunque el estrecho de Ormuz se abriera hoy mismo, el combustible no aparecería de inmediato: el petrolero debe llegar a un puerto europeo, la refinería procesarlo y el queroseno distribuirlo a los aeropuertos. Eso llevaría de dos a tres semanas, mientras que compensar el déficit acumulado llevaría meses”, explicó Gusárov, citado por la agencia Sputnik.
(Información de La Jornada)