No podemos seguir aceptando que morir sea parte del trabajo: Margarita Alarcón
- Por Editora Dai
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Chihuahua.- En una movilización sin precedentes que marca un "parteaguas" para el sector, integrantes del gremio minero y especialistas en geociencias alzaron la voz para denunciar el clima de inseguridad, miedo e indignación que impera en las zonas operativas del país.
En ese sentido, Margarita Alarcón, miembro del grupo Mujeres en Geociencia (organización que agrupa a más de 1,500 profesionistas a nivel nacional), describió una realidad donde la violencia se ha normalizado peligrosamente durante décadas, pero que tras los recientes hechos en Concordia, ha llegado a un punto de inflexión insostenible.
La activista y profesional del sector señaló que el sentimiento predominante entre los trabajadores es una mezcla de tristeza y coraje.
"Teníamos miedo de hacer algo", confesó Alarcón, quien subrayó que la movilización actual nació de la unión de una "familia" que trasciende profesiones.
El detonante principal de esta exigencia de justicia fue el suceso en Concordia, Sinaloa, donde diez trabajadores se vieron afectados, cinco de ellos permanecen desaparecidos y otros cinco aún no han sido localizados. Alarcón fue tajante al rechazar las versiones oficiales que sugieren posibles "confusiones" en los ataques, calificando tales afirmaciones como absurdas.
"No puedes haber confundido a alguien cuando lo sacaste de su cama", sentenció, criticando además el manejo informativo amarillista y la discrepancia en los datos proporcionados sobre el caso.
Con más de 20 años de trayectoria en el rubro, la geocientífica lamentó que durante mucho tiempo se haya normalizado el secuestro y el asesinato de colegas en las regiones mineras. Explicó que, si bien existen empresas con protocolos de seguridad excepcionales, hay otras donde la instrucción implícita para el trabajador es "hacerse de la vista gorda" ante la presencia de grupos delictivos.
En este sentido, hizo un llamado al Gobierno Federal para que asuma su responsabilidad y regule de manera estricta las condiciones de seguridad en los campamentosmineros, los cuales, por su naturaleza, se encuentran aislados en zonas serranas de alta peligrosidad.
La marcha, definida como un movimiento de paz, no busca únicamente señalar culpables, sino forzar la toma de decisiones políticas que resulten en acciones preventivas y correctivas reales. Para el gremio, la demanda es simple pero vital: garantías de seguridad en carreteras, sierras y centros de trabajo para que ejercer su profesión no siga costando vidas.