Invitado Especial

En los Tiempos del Negro Durazo

  • Por Redacción
En los Tiempos del Negro Durazo

Hace aproximadamente 15 años, platiqué con una persona que laboró en la entonces Dirección de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia, DIPD, en los tiempos en que Arturo "el N3gro" Durazo, era quien movía el pandero de la seguridad pública no solo a nivel Ciudad de México sino en todo el país. 

La persona de quien voy a comentar una anécdota, fue un militar destacado en su tiempo. Cuando platiqué con él tenía aproximadamente 80 años, y hasta donde tengo entendido aún vive.

El tema giró en torno a la inseguridad. Y de él nació platicar una historia de la época que le tocó vivir. 

"Cuando trabajaba a las órdenes del Coronel Francisco Sahagún Vaca, la ley se aplicaba de muchas maneras. Con el respaldo que el presidente López Portillo le daba a su gran amigo de la infancia Arturo Durazo, su poder fue ilimitado"

"En particular recuerdo una ocasión cuando un un padre de familia se acercó con nosotros a solicitar ayuda para capturar a quien había privado de la vida a su hija y @bus@do de ella. Le dimos todo el apoyo, hicimos todo el trabajo previo para lograr identificar y capturar al sujeto y afortunadamente dimos con él"

"El delincuente aceptó su responsabilidad y dijo también que conocía al papá de la niña, así que llevamos al señor para que lo viera y lo identificara. El hombre se puso pálido al reconocerlo. No tenía por qué sentir miedo ya que había muchos policías presentes"

"El hombre aquel reconoció su responsabilidad, lo que llenó de ira y quizás de tristeza al papá de la víctima. Entonces, el coronel Sahagún Vaca, lo miró fijamente, sacó su @rm@ de fuego, quitó el seguro del percutor, y le dijo al padre de familia":

- Hágase justicia usted mismo, señor.

El hombre se puso más pálido. Tomó con sus manos el artefacto explosivo, pero estaba tan nervioso que no atinó ni siquiera a poder apuntar. 

"Viendo el coronel que aquel pobre hombre no podía tomar la justicia en sus propias manos, le quitó el @rm@ y se la dió a un subalterno para que se encargara de aplicar la s3ntencia"

Y lo hizo. Delante de todos. Sin ningún pudor ni restricción.

-No se preocupe señor, ya hicimos justicia por usted. 


(De Juan Carlos Velarde)