Invitado Especial

Un poco de historia: Picasso & Sylvette David

  • Por Víctor Estala Banda
Un poco de historia: Picasso & Sylvette David

A ti ciudadano.
 

Picasso observó durante varios días a una joven de larga cola de caballo que pasaba frente a su taller. Cuando finalmente se acercó a ella, no comenzó presentándose: le mostró un retrato que ya había dibujado de su rostro.

Su nombre era Sylvette David. Tenía 19 años y vivía en Vallauris, al sur de Francia, junto a su prometido, Toby Jellinek, un joven escultor y diseñador inglés de muebles modernos. Toby tenía un pequeño taller cerca del estudio de Picasso, quien se interesó por algunas de sus sillas y terminó conociendo a la pareja a través de aquel trabajo.

Picasso tenía entonces 72 años. Quedó fascinado por la apariencia de Sylvette, especialmente por su cabello rubio recogido en una alta cola de caballo. En la primavera de 1954, la joven aceptó posar para él y comenzó a visitar su estudio acompañada con frecuencia por Toby.

Durante los meses siguientes, Picasso transformó el rostro de Sylvette en decenas de pinturas, dibujos, cerámicas y esculturas. En algunas obras aparecía delicada y reconocible; en otras, su perfil, su cuello y su peinado se convertían en líneas angulares y formas geométricas.

La exposición de aquellos retratos convirtió rápidamente a la desconocida joven en una figura reconocible. Fotógrafos y periodistas comenzaron a buscarla, mientras su peinado era imitado por mujeres de distintos lugares de Europa. Sylvette, sin embargo, era tan reservada que en ocasiones se escondía para evitar aquella atención inesperada.

La palabra “musa” suele sugerir una relación amorosa, pero Sylvette siempre sostuvo que entre ella y Picasso no existió un romance. Su relación fue artística: ella posaba y observaba su manera de trabajar, mientras Picasso encontraba en su imagen una nueva fuente de inspiración.

Como compensación por las sesiones, el artista le permitió escoger uno de sus retratos. Sylvette eligió una obra de perfil en blanco y negro porque sentía que era la que más se parecía a ella. Años después tuvo que venderla para ayudar económicamente a Toby, quien se encontraba hospitalizado por tuberculosis.

Con el tiempo, la relación entre ambos terminó y Sylvette adoptó el nombre artístico de Lydia Corbett. Comenzó su propia trayectoria como pintora y ceramista, demostrando que no estaba destinada a permanecer únicamente como el rostro inmortalizado por Picasso.

Picasso convirtió a Sylvette en una de las imágenes más reconocibles de 1954.

Y así fue como ella terminó 
convirtiéndose en la autora de su propia historia.