La foto no necesita pie de página. Al centro, César Jáuregui, cabeza inclinada, ojos cerrados, mientras un pequeño círculo de pastores le impone las manos en señal inequívoca de oración. No es casualidad. En política —dicen los que saben leer entre líneas— las imágenes hablan antes que los discursos. Y es que en los cafés donde se cocina la grilla ya lo comentan sin pudor: Jáuregui estaría afinando ruta rumbo a la Presidencia Municipal de Chihuahua en 2027. Nada oficial, por supuesto. Pero tampoco nada improvisado. Hay quienes la interpretan como un acto de fe genuino; otros, como el arranque simbólico de una aspiración que empieza a tomar forma. Porque en política nadie ora en público sin saber que lo están mirando. La Fuente asegura que el movimiento no es aislado. En las últimas semanas se han intensificado reuniones, acercamientos y saludos estratégicos. La estructura se mueve en voz baja, mientras la narrativa comienza a construirse con imágenes que apelan a valores, comunidad y convicción. En Chihuahua, el 2027 parece lejano… pero no para quienes ya están midiendo el terreno. Y cuando la bendición llega antes que el registro, es porque la campaña, aunque no lo digan, ya empezó.