La Columna

LA BANDEJA

  • Por Editora M
LA BANDEJA

Le tocó a El General Jáuregui tragarse entero el sapo y hacer el gran sacrificio de entregar su cabeza de Fiscal en una bandeja de plata para calmar las ansias de la Federación. Salió a medios con su clásico acomodo de las mangas del saco al levantar los dos brazos al mismo tiempo y se fajó el pantalón muy a su peliculesco estilo. Prefirió llevarse a la calle la verdad de la historia, porque si bien, no fue él quien dispuso el operativo del Narco Laboratorio, si era formalmente su responsabilidad. Ya los analistas y expertos en el Derecho dirán si un Fiscal que fue electo por el Congreso puede presentar su renuncia ante el Poder Ejecutivo, que le propuso más no le eligió, pero eso ya será otra historia. Jáuregui optó por separarse del cargo para permitir una investigación objetiva sobre los hechos, sabedor de que si la situación lo permite, saldrá a la luz la verdad sin meter él las manos. Reconoció que debió haber hecho una indagatoria para analizar las omisiones de informar sobre los agentes de la CIA que se encontraban en territorio nacional, pero rectificó al separarse del cargo, motivado por las circunstancias, cierto, aunque con la firme voluntad de hacerlo. El General se va blindado, porque tanto La Wendy como Panchito Saénz son ovejas de su otro redil. La gran pregunta, que flota en toda la ciudad de Chihuahua y por qué no decirlo, en todo el Estado, es: ¿podrá salir ya a hacer campaña?