Anda agüitada la raza porque si Corral borró la pinta de su casa en Juárez, esto significa que entonces no es Andrea. Tenían la esperanza de que reflexionara acertadamente y dejara la pinta como muestra de apoyo y solidaridad a la Senadora con licencia. Empero, como siempre, privó en él su egoísmo y le gobernó otra vez ese irreprimible deseo de traicionar y pues fue ése el resultado. Todos saben en Ciudad Juárez que La Corraleja es poseído continuamente por el espíritu de Satanás, que le obliga a traicionar, vender a los amigos, salirse de los caminos de Dios por la inmoralidad sexual y ver solo sus propios intereses sin velar por los de los demás, en especial cuando le ayudan o los ha usado. Así que la raza se agüitó porque al eliminar la pinta de Costa Rica, imperó de nueva cuenta su egoísmo.