La Fuente Móvil

AL RELEVO

  • Por Editor R
AL RELEVO

El relevo en el ONMPRI Chihuahua trae a los reflectores la figura de Ivón Salazar, una mujer que ha cimentado su carrera política en la disciplina partidista y el trabajo de base. Su paso como regidora en el municipio de Ojinaga demostró su capacidad para operar directamente en el territorio y mantener viva la presencia del priismo en una región fronteriza que exige resultados tangibles. Para un amplio sector de la militancia, Salazar no es una figura improvisada de escritorio, sino un cuadro forjado en la talacha diaria, de esos perfiles que han sostenido las estructuras operativas del partido incluso cuando los vientos dejaron de ser favorables para el tricolor. Esa misma lealtad institucional quedó grabada en el historial del partido durante el complicado proceso electoral de 2021. En un momento donde abanderar al PRI parecía más un acto de inmolación política que una verdadera oportunidad de triunfo, Salazar aceptó disciplinadamente convertirse en la candidata "de sacrificio" a la diputación local. Puso su capital político, su esfuerzo y su rostro en la boleta para defender los colores de un partido severamente castigado en las urnas, demostrando un nivel de compromiso y resistencia que muy pocos cuadros de primera línea quisieron asumir cuando el barco tricolor hacía agua por todas partes. Sin embargo, el gran lastre en la trayectoria de Salazar —y lo que genera mayor escepticismo dentro de las propias filas priistas— es su innegable y casi ciega obediencia a la figura de Graciela "Chela" Ortiz. En la política, la línea entre la disciplina institucional y la sumisión incondicional es muy delgada, y Salazar es percibida como una operadora sujeta permanentemente a los designios de la exsenadora. Asumir las riendas de las mujeres priistas en el estado bajo esta pesada sombra plantea una duda legítima: queda por ver si su liderazgo buscará una verdadera renovación y empoderamiento de la base, o si el organismo será utilizado simplemente como una sucursal más para que el grupo de Chela Ortiz siga controlando las cuotas y moviendo los hilos del partido a control remoto.