El tremendo Cabeccón (a manera de El Rubicón romano) anda buscándole pectorales a las víboras. No vaya a ser y en una de ésas -muy probable a estas alturas- y le hagan de chivo los tamales ahorita que es diciembre. Es que, Alejandro Dominguez, el Presidente del CDE del PRI, piensa que en materia de alianzas, su partido es la última coca cola en el desierto. Sin embargo, su idea de la alianza formal pierde cada día más fuerza. Sus errores en la dirigencia y su falta de liderazgo han provocado restas en lugar de sumas entre los aliados. Se vende muy caro, está sobrestimado y la verdad de las cosas, tiene poco que ofrecer. Pero aún así se siente henchido como pavorreal y piensa que sin él no hay nada más allá.