Para los promotores de Cruz Pérez Cuéllar, el calendario es un mensaje en sí mismo. La reunión celebrada ayer entre Cruz Pérez Cuéllar y la mesa directiva del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Chihuahua no fue un simple cruce de agendas. Bajo el membrete de “Diálogo Estratégico del Sector Empresarial y la Coordinación de la Transformación”, el encuentro ha sido leído por el cuarto de guerra crucista como un contundente golpe de autoridad. Para sus simpatizantes, el hecho de ser la primera gran figura política en ser recibida formalmente por la cúpula patronal del estado es la señal inequívoca de que se avecina un triunfo avasallador en las urnas para el 2027. Más allá del simbolismo y la lectura triunfalista anticipada, la sustancia de la mesa abordó las prioridades que desvelan a la iniciativa privada. Durante el encuentro, se delinearon las urgencias económicas de Chihuahua, poniendo el acento en rubros innegociables para los empresarios: atracción de inversión, fomento a la competitividad, generación de empleo y desarrollo social. Este ejercicio sirvió para tender un puente de diálogo formal y necesario entre la coordinación estatal de Morena y los organismos empresariales, sectores que históricamente han mantenido una relación de cautela y que hoy parecen buscar puntos de convergencia institucional. Al concluir la sesión, el mensaje de Pérez Cuéllar apuntó directamente al futuro a corto plazo. El compromiso establecido fue mantener una comunicación franca, abierta y permanente, con el objetivo explícito de incorporar las propuestas y necesidades del sector productivo a la agenda de gobierno estatal rumbo al 2027. Mientras los empresarios evalúan las garantías de este acercamiento, en el campamento de Cruz la foto de hoy ya se enmarca como el banderazo de salida de una contienda en la que, aseguran, la delantera institucional y política ya les pertenece.