En un céntrico restaurante de cuyo nombre no quisiera La Fuente recordar, se toparon Daniela Alvarez, El Cabecca Domínguez, Presidente del CDE del PRI, y el presbítero católico Gustavo Sánchez Prieto. La Fuente atestiguó cómo El Negris, conocido así, hizo a un lado a Daniela Alvarez, la Presidenta del Comité Directivo Estatal del PAN, para dialogar con ella a solas. Por la inclinación del rostro de ella, parecía evidente que se trataba de una confesión. En el momento actual, el PRIAN, la misteriosa y extraña simbiosis que provocó Morena con su radicalismo ideológico y pragmático, se ponen de acuerdo para combatir a la izquierda. Después, sumaron a la causa a El Cabecca y luego a Rocío Gonzalez, la Diputada Federal, que le ha enviado a César Jáuregui mensajes encriptados y duros. No se sabe bien a bien de qué se trató esa breve conversación, pero algo apreciable a simple vista, causó consternación en el lugar: El Negris traía puesta una playera de color guinda y sobre su pecho colgaba una cruz muy grande. ¿Cuál sería el mensaje? (Mateo 4: 1-10)