Bajo la sombra de viejas prácticas políticas, el director de Deportes de la UACH, Oscar Erives, destaca no por su gestión académica, sino por ser el único funcionario de la institución que dispone de escoltas para tareas domésticas. Al parecer, a Erives se le ha olvidado que su rol actual es simplemente el de un directivo de actividades deportivas en la máxima casa de estudios y no el de un funcionario o escolta del fallecido "Teto" Murguía.
El uso de personal oficial como "asistentes de confianza" para apartar sillas o transportar familiares representa un manejo patrimonialista de los recursos públicos. Erives parece no asimilar que ya ni siquiera cuenta con el respaldo de ser el esposo de quien fuera una funcionaria de primer nivel en el Tribunal Superior de Justicia, Myriam Hernández.
Incluso, ha trascendido que su abuso de autoridad llega al extremo de llevar a sus escoltas como acompañantes en viajes personales o de negocios al extranjero. Ante la opacidad sobre quién financia estos operativos, viáticos y vehículos, la transparencia institucional queda en entredicho. Es imperativo que las autoridades realicen una auditoría para aclarar por qué se utilizan recursos humanos y materiales para fines privados, totalmente ajenos a la misión de la Universidad.