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Agrava crecimiento urbano inundaciones en Juárez: IMIP

  • Por Editora M

- La expansión de fraccionamientos, maquiladoras y centros comerciales ha reducido las áreas naturales de absorción y alterado el curso del agua aseguran expertos 

 

Ciudad Juárez– El crecimiento urbano de Ciudad Juárez está cobrando una factura que se hace visible cada vez que llueve; calles convertidas en arroyos, pasos a desnivel inundados, viviendas afectadas y sectores que antes no registraban problemas graves de acumulación de agua y que ahora enfrentan riesgos de inundación.

Detrás de estas afectaciones existe un problema que va más allá de la intensidad de las precipitaciones. 

La construcción de fraccionamientos, parques industriales, plazas comerciales y vialidades ha reducido las superficies naturales de absorción, modificando las rutas por donde históricamente circulaba el agua.

El director del Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP), Roberto Mora Palacios, reconoció que la transformación del territorio está generando nuevas condiciones de vulnerabilidad, particularmente en el suroriente y norponiente de la ciudad, donde la expansión urbana ha cambiado el comportamiento de los escurrimientos pluviales.

Terrenos que anteriormente permitían la infiltración de las lluvias ahora están cubiertos por concreto y asfalto. 

Como consecuencia, el agua que antes penetraba en el subsuelo termina desplazándose hacia calles, viviendas y zonas comerciales, aumentando la presión sobre una infraestructura pluvial que presenta limitaciones.

Obras pluviales también presentan deficiencias

El problema no se limita a la pérdida de suelo natural. 
Mora Palacios reconoció que algunas obras destinadas a controlar inundaciones han presentado deficiencias en su funcionamiento, particularmente en pasos a desnivel donde los sistemas de desagüe resultaron insuficientes durante las lluvias recientes.

Explicó que se están revisando las condiciones hidráulicas de estos puntos para identificar las causas de las fallas y determinar las modificaciones necesarias.

Sin embargo, precisó que el IMIP no ha evaluado directamente todas las obras cuestionadas, por lo que evitó establecer responsabilidades o emitir conclusiones técnicas sobre proyectos específicos.

La situación ha puesto nuevamente sobre la mesa la necesidad de revisar no solamente la capacidad de desagüe de las obras existentes, sino también la manera en que se autorizan nuevos desarrollos urbanos y las medidas que deben incorporar para controlar el agua de lluvia.

Uno de los principales efectos de la expansión urbana es la alteración de las cuencas naturales.

De acuerdo con el funcionario, algunas zonas que anteriormente no presentaban inundaciones de consideración ahora reciben mayores volúmenes de agua debido a los cambios en las superficies y trayectorias de los escurrimientos.

Entre los sectores que requieren atención se encuentran áreas del suroriente, el norponiente y la microcuenca del arroyo de la Tapioca, en las inmediaciones del Paseo de la Victoria y Misión de los Lagos.

También se revisan las condiciones de sectores próximos al bulevar Juan Pablo II, donde las modificaciones del terreno obligan a replantear las soluciones hidráulicas.

El crecimiento de la ciudad, explicó, hace necesario actualizar los estudios hidrológicos para identificar hacia dónde se desplaza el agua, en qué puntos se concentra y cuáles son las obras necesarias para disminuir los riesgos.

Nuevos fraccionamientos deben retener el agua que reciben

El director del IMIP señaló que los desarrollos habitacionales, industriales y comerciales deben incorporar sistemas para captar, almacenar e infiltrar el agua pluvial dentro de sus propios terrenos, evitando trasladar el problema hacia las vialidades o colonias vecinas.

De acuerdo con los criterios del Plan Sectorial de Manejo de Agua Pluvial, estos mecanismos deben permitir la infiltración del agua en un plazo máximo de 72 horas.

No obstante, las precipitaciones extraordinarias recientes han evidenciado la necesidad de revisar los sistemas de captación y retención, así como las condiciones bajo las cuales se diseñan las obras.

Mora Palacios sostuvo que la planeación no debe limitarse a sacar el agua de las calles, sino también contemplar su aprovechamiento para favorecer la recarga de los mantos acuíferos, siempre que existan las condiciones técnicas y ambientales adecuadas.

La solución supera los mil 500 millones de pesos

Mientras la ciudad continúa creciendo, el Gobierno Municipal enfrenta el desafío de financiar obras para atender los riesgos identificados en 20 cuencas hidrológicas.

El IMIP cuenta con un diagnóstico técnico prácticamente concluido que incorpora levantamientos topográficos, identificación de desniveles y simulaciones sobre el comportamiento del agua ante diferentes intensidades de lluvia.

Entre las zonas estudiadas se encuentran las cuencas del aeropuerto, Jarudo Bajo, arroyo de Las Víboras, La Colorada, Ornelas, Las Acequias, El Chaparral, Conejos-Médanos y Río Bravo.

Los estudios permitirán establecer dónde deben construirse diques, estructuras de contención, infraestructura de conducción y sistemas de regulación de escurrimientos.

Sin embargo, el costo estimado de las intervenciones supera los mil 500 millones de pesos, una inversión que requiere recursos adicionales al presupuesto municipal.

Ante la magnitud del problema, Mora Palacios sostuvo una reunión con representantes del Banco de Desarrollo de América del Norte (NADBank), en sus oficinas de Ciudad Juárez, para explorar alternativas de financiamiento que permitan actualizar el Atlas de Riesgos y el Plan Sectorial de Manejo de Agua Pluvial.

Ambos instrumentos son considerados indispensables para incorporar los cambios que ha experimentado el territorio y definir proyectos de infraestructura sustentados en información técnica actualizada.

Aunque el Atlas de Riesgos vigente continúa siendo un instrumento de referencia, el funcionario señaló que el crecimiento urbano obliga a revisar las condiciones de las cuencas y las áreas que actualmente presentan mayor exposición a inundaciones.

Las gestiones también contemplan la posibilidad de obtener apoyos no recuperables para determinados estudios y proyectos, además de buscar recursos mediante dependencias federales.

Hasta ahora, no se ha anunciado la autorización de financiamiento por parte del NADBank, por lo que las gestiones permanecen en una etapa de acercamiento institucional.

Las declaraciones del director del IMIP colocan la atención sobre un aspecto fundamental de la planeación urbana, el crecimiento de Ciudad Juárez también modifica las condiciones naturales que permiten manejar el agua de lluvia.

El reto no consiste únicamente en construir más infraestructura para desalojar los escurrimientos, sino en garantizar que los nuevos desarrollos no incrementen los riesgos para las colonias existentes.

La actualización de los instrumentos de planeación permitirá identificar las áreas vulnerables y definir las soluciones necesarias. 

Sin embargo, la prevención dependerá también de la ejecución de obras, el mantenimiento de los sistemas existentes y el cumplimiento de las disposiciones pluviales en las nuevas construcciones.

Ciudad Juárez enfrenta así una doble exigencia, corregir las deficiencias de su infraestructura actual y evitar que la expansión urbana continúe trasladando el agua y el riesgo de inundaciones de un sector a otro.

La próxima temporada de lluvias volverá a poner a prueba no solamente la capacidad de desagüe de la ciudad, sino también la efectividad de las decisiones de planeación y prevención de sus autoridades.