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La Cueva de la Olla, de la Cultura Paquimé, recibe visitantes en Semana Santa

  • Por José Miranda Madrid

Casas Grandes.- Ubicada en plena zona serrana y a unos 67 kilómetros de la cabecera municipal, con una excelente comunicación vía carretera, la zona arqueológica denominada Cueva de la Olla, es uno de los sitios atractivos y preferidos de los visitantes en esta época vacacional de Semana Santa.

De acuerdo a información que difunden la Secretaría de Cultura y el INAH, el sitio recibe el nombre por el granero comunal (estructura de hojas secas retorcidas recubiertas de barro) de magnas dimensiones que se encontró en el lugar y cuya forma redondeada figura la de una gran vasija.

Se trata de un impresionante prodigio de la conservación y vestigio de una ocupación que, en la zona se remonta a cinco mil 500 años a. C., el más antiguo de Aridamérica y de todo México.

Es un sitio característico de la cultura Paquimé, formado por siete habitaciones construidas en un abrigo rocoso, en el que destaca, justamente un gran granero circular que desde lejos parece una olla (de ahí su nombre), en el que se almacenaba maíz y calabaza.

Tanto las habitaciones como el granero fueron construidos con adobe colado y muestran la arquitectura típica de la región, como las puertas en forma de T. 

La Cueva de la Olla tiene en su vestíbulo un área plana donde se construyeron siete recintos. Se divide en dos grandes ramas (donde no existen vestigios de estructuras) que debieron ser utilizadas para usos múltiples a pesar de ser áreas obscuras y frías. 

En la rama norte se encontraron esqueletos humanos, pues era costumbre regional enterrar a los muertos cerca o dentro de sus habitaciones. 

En el área, se han encontrado vestigios de la cultura Mogollón, restos de cerámica de tipo sencillo y otros materiales de tipo suntuario más escasos, propios de la cultura de Paquimé. 

El grupo que habitó en la Cueva de la Olla, debió estar formado al menos por 30 individuos que se organizaron para trabajar en las áreas más planas de la región, propias para el cultivo; dispusieron de agua corriente todo el año gracias al arroyo cercano y acumulando su producción en el granero, para proveerse durante por lo menos 170 días. 

Además, consumían productos silvestres como bellotas y palmas. 

Esta zona arqueológica, tiene como ingrediente extra y de atractivo para los visitantes, el hecho de que se puede acampar en las inmediaciones y a la vez, incluso, recorrer parte de lo que se conoce como El Valle de las Cuevas, donde se ubica.

A la vez, su cercanía con la comunidad ejidal Ignacio Zaragoza también conocida como “El Willy”, donde tradicionalmente el Sábado Santo se llevan a cabo diversos eventos, y el río Piedras Verdes en diversos puntos de su trayecto, cercanos a la población, generan un alto flujo de visitantes.jo