Ciudad Juárez.- Reconoce Ciudad Juárez la trayectoria de José Luis Lucoa, mejor conocido como “El Legionario”, en una noche que quedará marcada en la historia del pancracio fronterizo.
El histórico Gimnasio Municipal Josué Neri Santos registró lleno total, mientras alrededor de mil 500 personas se congregaron dentro y fuera del recinto para rendir tributo al luchador nacido en Zacatecas y forjado deportivamente en esta frontera.
Desde antes de iniciar la función, el ambiente era de fiesta.
Aficionados muchos de ellos vestidos con camisetas azules representando al Salón de la Fama de la lucha libre local abarrotaron las gradas e incluso se acomodaron hasta las lámparas del inmueble para no perder detalle del homenaje.
Integrantes del Salón de la Fama de la lucha libre en Ciudad Juárez formaron una valla alrededor del ring para escoltar al homenajeado hasta el cuadrilátero, donde fue recibido como celebridad entre aplausos, porras y muestras de respeto.
La escena fue acompañada en todo momento por la interpretación en vivo de la tradicional Marcha de Zacatecas a cargo de la Banda Municipal, dirigida por Juan Manuel, que dio solemnidad y orgullo a la velada.
Durante la ceremonia se entregaron tres reconocimientos.
El Gobierno Municipal otorgó un trofeo de Intumables; el Instituto Municipal del Deporte entregó un trofeo conmemorativo; y, por parte de compañeros luchadores junto con representantes del museo local de lucha libre, se concedió un reconocimiento especial a su trayectoria.
Además, su máscara fue distinguida como una de las más bellas entre los luchadores de Ciudad Juárez, pese a su origen zacatecano.
Familiares y amigos acompañaron a El Legionario en una noche completamente dedicada a su figura, en la que también participó dentro de la función luchística, demostrando que su legado no solo se honra con palabras, sino también sobre el encordado.
El homenaje fue calificado como merecido y profundamente emotivo por la comunidad luchística, que destacó la disciplina, entrega y aportación del gladiador a la historia deportiva de la ciudad.
Una vez más, Juárez llenó su recinto emblemático y confirmó que la lucha libre no solo resurge en México; en esta frontera tiene identidad, memoria y corazón.