



- Uno de cada 55 niños en la región podría tener autismo
Ciudad Juárez.- En un aula de Ciudad Juárez, un niño de seis años se balancea suavemente en su silla, sus manos juegan con un hilo invisible mientras su mirada está fija en un punto que solo él parece ver. La maestra lo observa con paciencia; sabe que Mateo tiene autismo y que su forma de aprender es distinta.
Las cifras sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA) en la región fronteriza varían, pero el consenso es alarmante. Según Héctor M. Adame, director de la Clínica Pediátrica de Autismo y Conducta de El Paso, al menos uno de cada 55 niños en la región de Ciudad Juárez y El Paso podría estar dentro del espectro.
Por otro lado, la directora de la Fundación Integra, Laura Antillón, estima que en Juárez uno de cada 100 niños tiene autismo.
Más allá de las estadísticas, el autismo es una condición que afecta a familias enteras, transformando la vida de quienes lo viven y quienes los rodean.
Sin embargo, en Ciudad Juárez, la falta de apoyo gubernamental, la escasez de especialistas y la desinformación siguen siendo barreras para una atención adecuada.
Egla Ramírez Pérez recuerda el momento en que su hijo fue diagnosticado con autismo.
“Te enfrentas a un mundo desconocido. No sabes a dónde ir, qué hacer, y las opciones son mínimas", confiesa.
Su búsqueda la llevó a fundar Unidos por el Autismo, una organización que busca llenar los vacíos que el sistema de salud deja.
"Nos dimos cuenta de que no había nada en la ciudad que abordara estos temas y brindara asesoría para las familias", explica Egla.
Como ella, cientos de madres y padres han tenido que convertirse en activistas involuntarios, luchando por derechos básicos como educación inclusiva y terapias accesibles.
El sistema de salud en Ciudad Juárez aún está lejos de ser ideal.
La detección temprana es clave para mejorar la calidad de vida de los niños con TEA, pero en muchas ocasiones, los padres enfrentan diagnósticos tardíos y tratamientos costosos.
El DIF Estatal ha implementado campañas para detectar indicadores de autismo en niños de 31 meses a 8 años, pero la cobertura sigue siendo insuficiente.
Mientras tanto, la comunidad civil y los especialistas hacen lo que pueden con recursos limitados.
La Dra. Ana Carolina Aguilar Venegas, neuróloga pediatra en Ciudad Juárez, es una de las voces más reconocidas en la atención del autismo.
“Los padres llegan con miedo, con muchas dudas, pero lo más importante es brindarles información y estrategias para apoyar a sus hijos", explica.
Las opiniones sobre su trabajo reflejan el impacto que tiene en las familias:
"Desde la primera cita nos explicó detalladamente lo que sucedía con nuestro hijo. Ha sido sumamente paciente y acertada en todo lo que nos ha comentado."
Por su parte, el Dr. Moisés Rincón Reyes, con más de 30 años de experiencia en neurología pediátrica, ha visto un aumento en los diagnósticos de TEA en los últimos años.
“Hace dos décadas, el autismo era poco entendido; hoy sabemos que no es una enfermedad, sino una condición que requiere comprensión y acompañamiento", menciona.
El problema es que Ciudad Juárez no cuenta con suficientes especialistas en neurología pediátrica y terapia conductual, lo que obliga a muchas familias a buscar ayuda en El Paso o en otras ciudades de México.
Un sistema que deja fuera a muchos
La educación es otro de los grandes desafíos.
Aunque la ley mexicana establece el derecho a la inclusión educativa, la realidad en Ciudad Juárez es diferente.
Muchas escuelas no cuentan con personal capacitado ni con adaptaciones necesarias para estudiantes con autismo.
"Nos han rechazado en varias escuelas porque dicen que no pueden atender a mi hijo", cuenta Martha, madre de un niño con TEA.
“Otras veces nos han aceptado, pero los maestros no saben cómo manejar su comportamiento y nos recomiendan buscar otra opción."
El panorama laboral tampoco es alentador
De acuerdo con organizaciones civiles, la inclusión de adultos con autismo en el mercado laboral es casi nula, ya que pocas empresas están dispuestas a adaptar sus procesos para empleados neurodivergentes.
La lucha por la inclusión de personas con autismo en Ciudad Juárez no es solo una responsabilidad de los padres o de los especialistas.
Es un desafío colectivo que involucra a las escuelas, las instituciones de salud y la sociedad en general.
Egla Ramírez lo resume en una frase: "Nadie está exento de tener un hijo con autismo. La empatía y la información son esenciales para construir una comunidad más justa."
Mientras Mateo sigue balanceándose en su silla, ajeno a las estadísticas y los desafíos que su madre enfrenta por él, la esperanza persiste.
Quizá, en un futuro cercano, las cifras dejen de ser alarmantes no porque desaparezca el autismo, sino porque Ciudad Juárez finalmente aprenda a abrazarlo.