Reportajes

Enfermarse en Juárez: el costo invisible que ahoga a las familias

  • Por Editora M

- El gasto en salud crece silenciosamente en los hogares juarenses, donde la falta de seguridad social y la saturación del sistema público obligan a millas a pagar de su bolsillo


Ciudad Juárez.— Cuando María se dio cuenta de que el dolor en el pecho no cedía, no pensó primero en su salud, sino en el dinero. 

La consulta, los estudios, los medicamentos. Todo sumaba. Todo pesaba. 

Como ella, millas de familias en Ciudad Juárez enfrentan una realidad cada vez más frecuente; enfermarse no solo duele, también empobrece.

Entre 2018 y 2025, el gasto de bolsillo en salud en México creció de manera sostenida, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del INEGI. 

En la frontera norte, y particularmente en Juárez, esta tendencia se vuelve más crítica por un factor estructural; la alta proporción de población sin acceso efectivo a servicios de salud.

Según cifras del INEGI y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en Chihuahua cerca del 30% de la población carece de afiliación a instituciones como IMSS o ISSSTE, una condición que en zonas urbanas como Ciudad Juárez se vincula directamente con el empleo informal, la rotación laboral y los esquemas de subcontratación.

Esto significa que, ante cualquier padecimiento, la opción inmediata no es un hospital público, sino una farmacia con consultorio adjunto o, en casos más graves, un hospital privado.

*El gasto que desplaza lo básico*
Los datos son claros; los hogares de menores ingresos destinan proporcionalmente más recursos a la salud. 

A nivel nacional, el decil más bajo llega a gastar hasta el 3.9% de su ingreso en atención médica, cifra que puede elevarse hasta el 5.9% si se excluyen apoyos sociales.

En el contexto juarense, donde el ingreso promedio mensual de un trabajador ronda entre los 8 mil y 12 mil pesos en muchos sectores operativos, una enfermedad puede representar una ruptura inmediata en la economía familiar.

“Si gano 10 mil pesos al mes y tengo que gastar 2 mil o 3 mil en consultas, medicamentos o estudios, ya no alcanza para la despensa o la renta”, relata un trabajador de maquila entrevistado en la zona suroriente de la ciudad.

El problema no es solo cuánto se gasta, sino cuándo. El gasto en salud no es predecible. Llega de golpe. Y en muchos casos, sin red de protección.

*Sistema rebasado, bolsillo expuesto*
Aunque Ciudad Juárez cuenta con infraestructura hospitalaria pública, como clínicas del IMSS, ISSSTE y centros de salud estatales, la saturación, los tiempos de espera y el desabasto de medicamentos empujan a los pacientes hacia opciones privadas.
De acuerdo con reportes del propio sistema de salud y testimonios ciudadanos, las citas pueden tardar semanas, meses; mientras que enfermedades comunes requieren atención inmediata. 
El resultado; gasto directo en farmacias, consultorios particulares y laboratorios.
Este fenómeno se conoce como “gasto de bolsillo”, y en México representa más del 40% del gasto total en salud, según datos de la Secretaría de Salud y organismos internacionales.

*Gasto catastrófico: cuando la enfermedad rompe todo*
Uno de los indicadores más alarmantes es el llamado gasto catastrófico; cuando una familia destina más del 30% de su capacidad de pago a la atención médica.
A nivel nacional, más de 1.1 millones de hogares enfrentaron esta situación en 2024, lo que representa un incremento de más del 60% respecto a 2018.
En Ciudad Juárez, aunque no existe una cifra desagregada pública específica, especialistas advierten que las condiciones locales, alta informalidad, ingresos limitados y presión en servicios públicos, generan un escenario propicio para este tipo de impacto financiero.
En términos reales, esto significa vender bienes, endeudarse o dejar de cubrir necesidades básicas para poder pagar tratamientos.

*Adultos mayores: la carga más pesada*
El envejecimiento de la población también está pasando factura. A nivel nacional, los hogares encabezados por adultos mayores incrementaron su gasto trimestral en salud en más de 40% en los últimos seis años.
En Juárez, donde muchos adultos mayores dependen de pensiones mínimas o apoyo familiar, el costo de medicamentos para enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o problemas cardíacos, representa una carga constante.
“Hay semanas en que solo en medicina se va la mitad de la pensión”, comenta la hija de un adulto mayor en la colonia Riberas del Bravo.

*La frontera del abandono*
El problema no es nuevo, pero sí más visible. El debilitamiento de los sistemas de protección en salud, la transición de modelos como el Seguro Popular al INSABI y posteriormente al IMSS-Bienestar, ha generado vacíos de cobertura por no estar el estado inscrito y confusión entre la población.
En ciudades fronterizas como Juárez, donde la movilidad laboral y la dinámica económica son distintas al resto del país, estos vacíos se amplifican.
El resultado es una paradoja; vivir en una de las ciudades más dinámicas del país, pero con una creciente vulnerabilidad ante algo tan básico como enfermarse.

*Más allá de la estadística*
Las cifras ayudan a dimensionar el problema, pero no lo explican del todo. Detrás de cada porcentaje hay decisiones difíciles; comprar medicamentos o pagar la luz, atenderse o esperar, endeudarse o resignarse.
En Ciudad Juárez, el gasto en salud ya no es solo un indicador económico. Es un reflejo de desigualdad, de acceso limitado y de un sistema que, para muchos, llega tarde o no llega.