-Jóvenes inconscientes, bares clausurados y un historial de violencia que vuelve a encender las alertas; dos mujeres fueron captadas sin responder en la explanada del complejo durante la madrugada del domingo. Gobernación cerró Kiddo y La Bendita por poner en riesgo la salud de sus clientes y no reportar el incidente
Ciudad Juárez.— Plaza Portales volvió a colocarse en el centro de la discusión sobre la seguridad de la vida nocturna. Esta vez no fue una riña ni una agresión armada.
Las imágenes que detonaron la alarma muestran a dos mujeres aparentemente inconscientes, cargadas por otras personas y posteriormente dejadas en la explanada del complejo comercial durante la madrugada del domingo 13 de septiembre.
Las escenas provocaron una pregunta elemental pero todavía sin respuesta pública; ¿qué ocurrió dentro de los establecimientos para que dos jóvenes terminaran en esas condiciones y por qué no se activó inmediatamente un protocolo de emergencia?
La mañana del lunes 14, inspectores de Gobernación clausuraron Kiddo, localizado en la planta baja, y La Bendita, ubicado en uno de los niveles superiores de Plaza Portales.
La autoridad señaló como motivos de la intervención que los establecimientos habrían puesto en riesgo la salud de sus clientes y que no dieron aviso a las autoridades sobre lo ocurrido.
Ambos permanecerán sujetos a investigación mientras se deslindan responsabilidades.
La investigación apenas comienza. Y con ella surge otra cuestión más amplia; ¿estamos frente a un incidente extraordinario o ante la consecuencia de fallas recurrentes en la operación, vigilancia y supervisión de uno de los puntos de diversión nocturna más concurridos de la frontera?
Lo que sí está comprobado y lo que todavía no
Las primeras versiones difundidas en redes sociales hablaban de varias jóvenes e incluso de más de cinco personas afectadas.
Sin embargo, hasta la mañana de este 15 de septiembre, la evidencia periodística verificable permite acreditar claramente dos mujeres en aparente estado de inconsciencia.
Al momento se documentaron a dos afectadas; al menos un incidente con una mujer inconsciente fue corroborado de manera independiente.
No se ha establecido oficialmente que las jóvenes sufrieran exclusivamente una intoxicación alcohólica. Gobernación reconoció que desconoce qué consumieron antes de perder el estado de alerta y abrió la posibilidad de que la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Coespris, intervenga para revisar las bebidas y determinar si existió alguna anomalía.
La encargada de Gobernación en la Zona Norte, Juana Ramona García García, señaló que al momento de colocar los sellos los inspectores no pudieron revisar las botellas porque no había personal de los establecimientos que permitiera el acceso.
Por ello, hablar en este momento de bebidas adulteradas sería prematuro.
La hipótesis debe investigarse, no darse por cierta.
Gobernación buscaba además localizar a las jóvenes y a sus familias para conocer directamente qué bebieron, cuánto consumieron y qué ocurrió antes de que aparecieran inconscientes en el exterior.
La posible presencia de una menor agrava el caso
Uno de los puntos más delicados es la posible presencia de una menor de edad.
Una persona cercana al círculo de amistades de las jóvenes, señaló que al menos una de las afectadas sería menor.
Gobernación esta a la espera de confirmar ese dato y de acreditarse, las consecuencias administrativas serían mayores.
Existe además otro antecedente que requiere investigación.
Una fuente de Gobernación declaró que un guardia de seguridad habría aceptado 20 dólares para permitir el acceso de una menor de edad a uno de los establecimientos.
Existe un dato adicional documentado; según registros, La Bendita ya había sido sancionada en diciembre de 2025 por venta de bebidas alcohólicas a menores de edad.
De confirmarse que alguna de las jóvenes del episodio del domingo era menor, la investigación tendría que esclarecer cómo ingresó, qué controles de identificación se aplicaron y quién autorizó o permitió el consumo.
Una persona inconsciente no está simplemente “borracha”
Otro aspecto central del caso es la manera en que aparentemente fueron tratadas las jóvenes.
En los videos se observa a personas cargándolas y dejándolas en la explanada.
No existe hasta ahora información pública suficiente que permita establecer cuándo llegó asistencia médica, si fueron trasladadas a un hospital o cuáles fueron sus diagnósticos posteriores.
Esto tiene importancia médica.
El Instituto Mexicano del Seguro Social advierte que la disminución de respuesta, pérdida del estado de alerta, vómito persistente, confusión grave, dificultad respiratoria o convulsiones después de consumir alcohol pueden significar una intoxicación que pone en riesgo la vida y requiere atención de Urgencias.
El riesgo no termina porque una persona parezca simplemente dormida.
Una sobredosis de alcohol puede deprimir la respiración, disminuir reflejos protectores y provocar asfixia por vómito, daño cerebral e incluso la muerte.
Por ello, el episodio abre un cuestionamiento particularmente serio; ¿qué protocolo aplican los bares cuando una persona pierde el conocimiento?
Sacarla del establecimiento no equivale a atender una emergencia.
Gobernación: multas que podrían superar los 76 mil pesos
La autoridad estatal señaló que Kiddo y La Bendita podrían enfrentar sanciones con fundamento en las obligaciones aplicables a establecimientos que venden bebidas alcohólicas.
El rango referido públicamente es de 45 a 650 UMA.
Con el valor oficial de la UMA para 2026, fijado por el INEGI en 117.31 pesos diarios, ese rango representa aproximadamente entre 5 mil 279 y 76 mil 252 pesos, dependiendo de la infracción que finalmente quede acreditada.
Pero el monto de una multa constituye solamente una parte de la discusión.
La investigación deberá determinar responsabilidades respecto a la protección de clientes, presencia de menores, auxilio ante emergencias, condición de las bebidas y cumplimiento de las reglas de operación.
Portales ya tenía antecedentes
El caso del domingo no llegó a un escenario sin antecedentes.
En abril de 2025, una pelea en el exterior de Plaza Portales involucró a por lo menos 10 personas.
Las imágenes mostraron hombres y mujeres golpeándose mientras, no se observaba presencia policial inmediata.
La revisión de archivos realizada identificó hechos aún más graves.
El 2 de diciembre de 2024, tres jóvenes de 17, 18 y 20 años fueron lesionados con arma blanca durante una riña en el lobby del complejo.
Dos procedían de El Paso; presentaron heridas en brazos, pecho y espalda.
El 12 de agosto de 2023, un padre y su hijo denunciaron haber sido golpeados después de un conflicto relacionado con la reservación de una mesa.
El establecimiento involucrado fue clausurado posteriormente.
Y en marzo de 2022, cámaras de seguridad registraron a un hombre armado dentro del bar República.
Según la autoridad citada en aquella cobertura, el incidente no fue reportado oportunamente.
En agosto de 2024 el Ejército Mexicano, Guardia Nacional y Policía Estatal desplegaron incluso un operativo preventivo dentro de Plaza Portales, con inspecciones en búsqueda de armas y drogas.
Aquella intervención concluyó sin detenciones ni hallazgos, pero las corporaciones anunciaron que los operativos en centros de diversión nocturna serían recurrentes y sorpresivos.
Vistos de manera conjunta, los episodios no permiten afirmar que exista violencia “todos los fines de semana”, no existe una base pública que lo demuestre, pero sí documentan una recurrencia suficiente de incidentes graves para justificar una revisión integral del modelo de seguridad de la plaza.
El problema rebasa a Plaza Portales
El contexto de Ciudad Juárez revela que alcohol, movilidad nocturna y seguridad constituyen un problema mayor.
Sólo durante tres semanas consecutivas de agosto, Seguridad Vial reportó 192 conductores retirados de circulación por manejar bajo los efectos del alcohol; 65 en la semana previa al 17 de agosto, 60 entre el 17 y 23 y otros 67 entre el 24 y 30.
Los datos municipales muestran además que el alcohol aparece directamente en siniestros viales.
En 2023 fueron contabilizados 94 accidentes relacionados con consumo de alcohol y en 2024 se registraron 80, una reducción de cerca del 15 por ciento, pero todavía equivalente a más de un incidente por semana.
Durante una sola semana de julio de 2026, Seguridad Vial detectó 95 personas conduciendo alcoholizadas; cinco habían sido ubicadas después de participar en un percance vial.
El problema, por tanto, no termina cuando alguien cruza la puerta de un bar.
Continúa en estacionamientos, banquetas y avenidas, cuando cientos de clientes deben regresar a casa durante la madrugada.
Alcohol y adolescentes: un problema que comienza temprano
El último gran estudio nacional, la ENCODAT 2025, dimensiona el reto.
Entre adolescentes de 12 a 17 años, 33.9% declaró haber consumido alcohol alguna vez. El consumo excesivo durante el último año alcanzó al 6.3%, y el consumo excesivo en el último mes al 2.6%.
Un dato particularmente relevante es que la edad promedio de inicio reportada entre adolescentes descendió a 13.2 años.
Los datos no corresponden exclusivamente a Ciudad Juárez, pero sirven para dimensionar por qué la vigilancia del ingreso de menores a establecimientos de alcohol no puede reducirse a una revisión superficial de identificaciones.
19 clausuras en Juárez en sólo dos semanas
La actuación de Gobernación tampoco ocurre en un vacío.
Del 31 de agosto al 6 de septiembre, la dependencia estatal realizó 347 inspecciones a establecimientos relacionados con bebidas alcohólicas en Chihuahua y efectuó 24 clausuras; 11 de ellas fueron en Ciudad Juárez.
En la semana siguiente, del 7 al 13 de septiembre, se realizaron otras 296 inspecciones y 19 clausuras, ocho de ellas en Juárez.
Entre las causas estuvieron hechos de sangre, operación sin permiso, sobreaforo, venta fuera de giro, empleados consumiendo alcohol y negativa a facilitar inspecciones.
Es decir, en dos semanas los comunicados oficiales contabilizaron 19 establecimientos clausurados en Ciudad Juárez.
El dato muestra que el caso Portales no debe analizarse únicamente como un problema de conducta individual de jóvenes que bebieron demasiado.
También existe una responsabilidad regulatoria y empresarial sobre cómo se vende el alcohol, a quién se vende, en qué condiciones se permite continuar el consumo y qué ocurre cuando un cliente pierde la capacidad de cuidarse por sí mismo.
Del escándalo al protocolo
El alcalde en funciones, Héctor Ortiz Orpinel, reconoció públicamente la gravedad de las imágenes y planteó convocar, a través del Instituto Municipal de las Mujeres, a cámaras empresariales y propietarios de bares para construir un protocolo de actuación y prevención.
El objetivo sería determinar cómo proceder cuando una mujer se encuentre en condición de vulnerabilidad dentro o al salir de un establecimiento nocturno.
La propuesta puede ser relevante, pero su efectividad dependerá de que deje de ser únicamente una recomendación.
Un protocolo serio tendría que fijar obligaciones concretas: identificar a una persona que pierde el estado de alerta, suspender inmediatamente la venta de alcohol, activar atención médica, impedir que sea abandonada en banquetas o estacionamientos, contactar a una persona responsable cuando corresponda, conservar videograbaciones, documentar qué consumió y dar aviso inmediato a la autoridad.
En el caso de menores, el procedimiento tendría que empezar mucho antes( evitar que entren.
Plaza Portales es uno de los puntos emblemáticos de la vida nocturna de la zona de Tomás Fernández.
Precisamente por ello, la exigencia de seguridad debe ser mayor.
Un espacio que recibe cientos de jóvenes durante una noche necesita controles capaces de evitar el ingreso de menores, detectar consumo excesivo, reaccionar ante una intoxicación, prevenir agresiones, conservar evidencia y garantizar que una persona vulnerable no sea simplemente trasladada del interior de un negocio hacia una explanada.
La discusión tampoco puede terminar culpando exclusivamente a quienes consumen alcohol.
Existe responsabilidad personal, pero también responsabilidad empresarial, administrativa y pública.
Las imágenes del domingo constituyen una advertencia. Pero los antecedentes de 2022, 2023, 2024 y 2025 indican que Portales ya había enviado otras.
La pregunta central para las autoridades no es únicamente qué pasó esta vez, sino cuántos incidentes tienen que acumularse antes de modificar de fondo la vigilancia y operación del corredor nocturno.
Y para Gobernación queda una prueba especialmente importante; determinar si las clausuras de Kiddo y La Bendita serán una reacción temporal al escándalo viral o el comienzo de una revisión exhaustiva sobre menores, alcohol, seguridad privada, protocolos médicos y reincidencia en Plaza Portales.