Reportajes

Se apaga el horno de la Panadería Rezizte

  • Por Editora M

-Pausa a una historia familiar y cultural que marcó a Ciudad Juárez


Ciudad Juárez.– La Panadería Rezizte, uno de los espacios más representativos de la fusión entre tradición panadera y arte urbano en la ciudad, anunció una pausa indefinida en sus actividades. 

Así lo dio a conocer su fundador, el artista juarense Yorch Otte, quien explicó que concentrará sus esfuerzos en el taller de gráfica, la producción artística, murales y talleres culturales que mantiene activos en Plaza Cervantina.

La decisión, aclaró, no representa un cierre definitivo, sino el fin de un ciclo y una pausa necesaria ante la complejidad de sostener de manera simultánea el proyecto panadero y el artístico. 

A pesar de ello, el espacio seguirá funcionando como punto de encuentro cultural, con exhibiciones, residencias y actividades formativas.

Rezizte no fue una panadería convencional. Su historia está profundamente ligada a una tradición familiar que se remonta varias décadas atrás. 

El origen se encuentra en el abuelo de Yorch, don Toño, quien aprendió el oficio en panaderías del centro de Ciudad Juárez y, junto a su esposa doña Tencha, estableció un pequeño negocio con horno de ladrillo en la colonia Salvárcar. 

Años más tarde, en la década de los 80, la familia abrió otra panadería en el sector de Casas Grandes, consolidando un legado que pasó de generación en generación.

Fue en ese entorno donde Yorch Otte aprendió desde joven el oficio junto a su padre, experiencia que con el tiempo transformó al integrar su vocación como artista urbano. 

Así nació Panadería Rezizte; un espacio único que combinó pan tradicional, gráfica, muralismo y expresión cultural en un mismo lugar.

El proyecto contemporáneo tomó forma hace aproximadamente cinco años, cuando Yorch, junto a su esposa e hija, impulsaron esta propuesta que rápidamente ganó reconocimiento entre la comunidad artística y amantes del pan artesanal.

Aunque en sus inicios operó en la colonia Salvárcar entre 2005 y 2010 como un foro abierto para artistas emergentes y consolidados, posteriormente se trasladó a la zona centro.

En esta nueva etapa, Rezizte se convirtió en una galería viva; muralistas intervenían el interior y exterior del local, mientras se desarrollaban talleres de panadería, repostería y actividades culturales. 

La propuesta alcanzó proyección internacional en 2020, cuando Otte creó un mural de un coyote elaborado con más de dos mil galletas tipo polvorón, pieza que fue exhibida en el Rubin Center for the Visual Arts de la Universidad de Texas en El Paso y posteriormente en una galería de Albuquerque, Nuevo México.

El espacio también fungió como punto de encuentro para colectivos, ciclistas, activistas y ciudadanos interesados en diversas causas sociales, consolidándose como un referente comunitario en la frontera.

Incluso figuras como el actor Joaquín Cosío visitaron el lugar, contribuyendo a posicionar el proyecto más allá del ámbito local.

Aunque el horno de Rezizte se apaga por ahora, su esencia permanece. 
Yorch Otte adelantó que esta pausa permitirá replantear el proyecto y explorar nuevas posibilidades, sin descartar su regreso en una nueva ubicación. Mientras tanto, la actividad artística continuará como eje central, reafirmando el compromiso con la cultura y la comunidad juarense.