Reportajes

Un año del horror en el crematorio Plenitud

  • Por Editora M

386 cuerpos, una ciudad marcada y una verdad que aún no termina de aparecer

Ciudad Juárez.- La ciudad nunca volvió a ser la misma después del 26 de junio de 2025.

Ese día, lo que comenzó como una diligencia de la Fiscalía General del Estado terminó convirtiéndose en uno de los hallazgos forenses más impactantes en la historia reciente de México; 386 cadáveres fueron encontrados apilados dentro del crematorio Plenitud, muchos aún con ropa hospitalaria, etiquetas de identificación o dentro de bolsas mortuorias, cuando sus familias creían que habían sido cremados y descansaban convertidos en cenizas.

A un año de distancia, el caso sigue abierto.

Aunque cientos de familias han recuperado la identidad de sus seres queridos, decenas continúan esperando respuestas y la investigación mantiene pendientes que exhiben fallas en los mecanismos de supervisión sanitaria, ministerial y administrativa.

La imagen de decenas de cuerpos acumulados en distintas habitaciones del inmueble reveló algo más profundo que un posible fraude; mostró el colapso de los controles institucionales sobre un servicio tan delicado como el destino final de los difuntos.

Un fraude que rompió el duelo

La investigación estableció que durante años el crematorio recibió cuerpos enviados por diversas funerarias.

En numerosos casos, las familias contrataron servicios de cremación, recibieron urnas con supuestas cenizas y realizaron ceremonias de despedida sin imaginar que los cuerpos permanecían almacenados clandestinamente.

Con el avance de las investigaciones, la Fiscalía confirmó que muchas de esas urnas no contenían los restos de sus familiares, sino materiales distintos, abriendo una nueva dimensión del caso; además del manejo irregular de cadáveres, las autoridades investigan un posible fraude masivo contra cientos de personas.

Hasta este primer aniversario, la Fiscalía informó que 246 de los 386 cuerpos habían sido plenamente identificados, mientras 245 familias ya habían sido notificadas oficialmente.

Sin embargo, 140 cuerpos permanecen sin identificar, debido al avanzado estado de conservación irregular, la falta de documentación o la necesidad de realizar estudios genéticos más complejos.

Paralelamente, el Ministerio Público mantiene 155 carpetas de investigación por el presunto delito de fraude, derivadas de denuncias presentadas por familiares que aseguran haber recibido cenizas falsas.

La investigación continúa

Desde el hallazgo, peritos en medicina forense, antropología, genética y criminalística emprendieron uno de los trabajos de identificación humana más grandes realizados en Chihuahua.

Cada cuerpo ha requerido análisis individualizados, confrontas genéticas, revisión de expedientes hospitalarios, registros funerarios y entrevistas con familiares.

La Fiscalía sostiene que el proceso continúa debido a la complejidad técnica del caso y porque algunos cuerpos carecían de documentación suficiente para establecer su identidad inmediata.

Las autoridades también mantienen abiertas diversas líneas de investigación para determinar si existieron omisiones de servidores públicos encargados de supervisar el funcionamiento del establecimiento o posibles responsabilidades adicionales de particulares.

Los detenidos y el empresario prófugo

Las primeras investigaciones derivaron en la detención del administrador del crematorio y del responsable de su operación cotidiana, quienes permanecen sujetos a proceso penal por diversos delitos relacionados con el manejo indebido de cadáveres.

El propietario del crematorio logró inicialmente obtener un amparo que frenó temporalmente su captura; sin embargo, meses después un Tribunal Colegiado revocó esa protección judicial al considerar improcedentes sus argumentos.

Tras no presentarse a la audiencia judicial correspondiente, un juez libró orden de aprehensión en su contra.

Actualmente es considerado prófugo de la justicia y la Fiscalía General del Estado inició el procedimiento para solicitar la emisión de una ficha roja de Interpol, con el objetivo de localizarlo en caso de encontrarse fuera del país.

La exigencia de justicia

Durante estos doce meses, colectivos de víctimas y familiares han realizado manifestaciones frente a la Fiscalía, al Poder Judicial y a oficinas gubernamentales.

Su principal reclamo ha sido conocer toda la verdad sobre lo ocurrido y establecer responsabilidades no solamente contra los operadores del crematorio, sino también contra quienes permitieron que el establecimiento funcionara durante años sin detectar las irregularidades.

Los deudos insisten en que existen omisiones institucionales que hicieron posible la acumulación de cientos de cadáveres sin que ninguna autoridad sanitaria o administrativa actuara oportunamente.

Asimismo, continúan exigiendo que la Fiscalía General de la República atraiga el caso, al considerar que la dimensión del hecho y sus posibles implicaciones trascienden el ámbito estatal.

La postura del Gobierno del Estado

La gobernadora Maru Campos aseguró desde los primeros días del caso que ninguna irregularidad quedaría impune y garantizó el acompañamiento institucional a las familias afectadas.

La mandataria ha reiterado que la prioridad del Gobierno estatal es identificar plenamente a cada víctima, entregar dignamente los cuerpos a sus familiares y sancionar a todos los responsables, sin importar su nivel de participación.

También ha reconocido el enorme reto forense que representa uno de los casos más complejos enfrentados por las autoridades de Chihuahua.

Lo que dice la Fiscalía

El fiscal general César Jáuregui Moreno ha sostenido que las investigaciones avanzan de manera permanente y que cada identificación representa una reparación parcial para las familias.

Ha señalado que el trabajo pericial continuará hasta lograr identificar el mayor número posible de cuerpos y mantener abiertas todas las líneas de investigación relacionadas con responsabilidades penales, administrativas y posibles actos de corrupción.

La institución insiste en que el objetivo no es únicamente judicializar el caso, sino reconstruir completamente lo ocurrido durante los años en que el crematorio dejó de cumplir con su función.

Una herida abierta

A un año del hallazgo, el caso Plenitud sigue siendo mucho más que un expediente judicial.

Son 386 historias interrumpidas, cientos de familias obligadas a revivir el duelo y una ciudad que descubrió que incluso la muerte puede convertirse en un negocio marcado por la negligencia y el engaño.

Cada cuerpo identificado representa un paso hacia la verdad, pero también recuerda que aún quedan decenas de personas esperando recuperar a sus seres queridos.

Mientras el principal propietario permanece prófugo, continúan las investigaciones y las familias siguen marchando con fotografías, veladoras y la misma pregunta que hace un año estremeció a Ciudad Juárez.

¿Cómo fue posible que 386 personas permanecieran ocultas durante tanto tiempo sin que nadie lo advirtiera?